02
Dic

Celebración de la Misa de los Indígenas en Caacupé

Homilia del Mons. Lucio Alfert, Obispo del Vicariato Apostolico del Pilcomayo.

LEMA  del año:“Abrazarse a Cristo Jesús”

TEMA: “Para dar mucho fruto      

Bienvenidos hermanos indígenas y todos los peregrinos que han venido de los lugares más lejanos de nuestra patria y del exterior, los aquí presentes y los que participan por radio o televisión en esta celebración. Una vez más venimos con alegría junto a nuestra Madre, la Virgen de los Milagros de Caacupé, que nos recibe con cariño y se  ofrece para caminar con nosotros y estar a nuestro lado en nuestra lucha de cada día.

    Comenzamos el tiempo de Adviento, tiempo de espera y preparación para la venida de nuestro Señor, como anunciaba Jeremías en la primera lectura:En esos días, haré nacer un nuevo brote de David que ejercerá la justicia y el derecho en el país.Viene el Salvador, que nos quiere comprometer a todos en su gran misión que es la salvación de todos los hombres..

      Bajo el Lema“Abrazarse a Cristo Jesús,”del Trienio de la Juventud, iniciamos ahora   el tercer año, donde Jesús nos invita, a dar mucho fruto; a usar todos nuestros dones y capacidades que hemos recibidos de Dios,  para hacer el bien en este mundo. Hay miles de Jóvenes que recibieron en los últimos meses en la confirmación los dones de Espíritu Santo. Si todos  estos comenzarían a trabajar juntos en serio, nuestro país cambiaría completamente. Jesús quiere que seamos instrumentos útiles y disponibles en sus manos, para que a través de nosotros él pueda realizar su obra de amor en este mundo. El Papa les invitaba a Uds., los jóvenes, en Rio, a “hacer lio”, hacer lio con responsabilidad, luchar por un mundo nuevo que es posible, hacer vuestras propuestas para una sociedad y una Iglesia nueva. Por eso:

       El Tema concreto que nos toca reflexionar en este día en este contexto de la novena es:“Producir frutos en la sociedad.”Los jóvenes están invitados a comenzar a intervenir en nuestra sociedad, colaborar con Jesús para que en el mundo entero, nuestro país, las pequeñas comunidades, la vida sea más justa y fraterna.  Esto se refiere a todas las áreas de la vida: La Política, la justicia, la educación, la salud, la seguridad, la familia, la vida de la Iglesia etc. No debe haber ningún lugar, donde los jóvenes no participan o no tienen su voz.

         Nuestra realidad: Hoy lastimosamente no podemos ser orgullosos de la  situación de nuestro país y de nuestra sociedad. 

  • Las profundas desigualdades en nuestra sociedad son innegables:
  •  Cómo podemos justificar, que 3% de población poseen más de 80% de la tierra y mucho gente pobre no tiene un lugarcito para colocar una casita para su familia? Muchos tienen que vivir en las cunetas de las rutas y muchos campesinos no tienen un pedacito de tierra para su familia. Y la situación se sigue empeorando.
  • Cómo la sociedad y los gobiernos permiten la destrucción descarada de la naturaleza: Por qué no escuchamos el reclamo del Papa Francisco en el “Laudato Si”, que cuidemos nuestra casa común. En el Chaco se deforesta hasta 1000 hectáreas por día.
  • No es admisible que tanta gente tiene que ser descaradamente explotada, cuando por la necesidad tiene que aceptar un trabajo indigno y mal pagado. La injusticia clama al cielo, y será escuchado.
  • Hay quienes viven en mansiones de lujo con todas las comodidades, construidas muchas veces con dinero ganado con el sudor de la frente de los pobres explotados o robado del pueblo en instituciones públicas en forma corrupta. Las pobres casas en los bañados fabricados de cartón y tablas cada año son destrozados por las crecientes del río, y quedan sin solución definitiva;
  • Cómo aceptamos que en barrios pobres, gente que construyó con mucho sacrificio su casita, es brutalmente desalojada y sus pertenencias echadas a la calle, sólo porque un platudo compro después de años estos lotes aunque no los necesita.Muchas familias sufren tremendas problemas porque no tienen una casa donde desarrollar una vida familiar harmónica. Y los niños de la calle, donde encuentran un hogar.
  • Y por qué muchos intendentes que robaron a los niños techos adecuados para las escuelas, al desviar los fondos de Fonacide a sus propios bolsillos, andan libremente.
  • Es grave que miles de jóvenes no tienen perspectiva ni para estudiar ni para trabajar, y por eso caen en los vicios y la delincuencia. 
  • Como justificamos que indígenas son expulsados de sus territorios ancestrales perdiendo su habitad y su hogar. Quizás no tienen siempre el papel del título, pero son poseedores ancestrales de las tierras y las autoridades están obligados a asegurarlas y no venderlas a los sojeros. A  modo de ejemplo: Hay muchos casos de indígenas como la comunidad de Takuara’i, en Canindeyú, o Makutinga en Itapuá, que sufren continuos atropellos.  No puede ser que los líderes indígenas son imputados y con órdenes de captura por los fiscales y jueces corruptos porque supuestamente invadieron tierras ajenas, a las tierras que son tituladas en nombre del INDI. Me pregunto dónde está la justicia? Dónde está el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) para investigar estos abusos judiciales? Nosotros destrozamos sus comunidades y los expulsados viven en las veredas y calles de la ciudad y pierden su dignidad y ganan desprecio y repudio de la ciudadanía.           
  • Igualmente hay comunidades de campesinos que son destruidas por los mega-proyectos de empresarios inescrupulosos. Se destruye la agricultura familiar. Los grandes monocultivos crean enormes desiertos poblacionales y expulsan a la gente a los barrios pobres de las ciudades.

Cuando vamos hacer justicia  con ellos. O será que otra vez  la plata tiene más poder que la justicia.

  • Exijo a las autoridadesresponsables de defender los derechos de los pueblos indígenas y exhorto a la sociedad que los valoren y respeten, también a los medios de comunicación que analicen la verdadera realidad de pueblos indígenas, su cultura y sus derechos y que las informaciones sean veraces y no obedezcan a ciertos intereses empresariales que van en contra de la vida de estos pueblos.
  • Hay también escándalos en nuestra Iglesia, que debemos reconocer, pedir perdón, y que exigen una profunda conversión y justicia.    
  •  Hay también situaciones en las propias comunidades indígenas, que atentan contra la dignidad humana y que claman al cielo:
  • Me refiero a caciques corruptos que negocian los bienes de la comunidad o arriendan la tierra para propio beneficios,
  • Existen escandalosos peleas entre clanes familiares.
  • Son un escándalo los jóvenes que por no tener perspectivas en la vida, se emborrachan y drogan y cometen crímenes y hay mayores que se benefician con esto.  Lo peor es, que muchos se lamentan por esta situación pero no se sienten juntos a tomar las decisiones necesarias, esto es pecado de omisión, hacernos ñembotavy y cerrar los ojos. Las Familias deben cuidar a sus hijos.
  • Es lamentable, que no se escuchan ya  y respetan sus ancianos y autoridades. Les digo que el enemigo en el interior de la propia comunidad es más peligroso que el de afuera, porque se destruye la vida desde adentro.

Hay que actuar:

  • Todos estos temas y situaciones de la vida, queridos jóvenes, son el campo de vuestro trabajo. Uds. tienen tantos valores, que les posibilitan vivir una vida feliz y de aportar algo importante a nuestra sociedad.

— Gracias a Dios existen comunidades indígenas que logran a vivir unidos en su  comunidad y son felices, donde pueden crecer los jóvenes sanos y responsables.

Animo a los pueblos indígenas a mantener su vida comunitaria, su monte, su comunidad que Dios les ha regalado, que es el lugar para encontrarse con Dios vivir juntos en paz. Les animo a fortalecer sus organizaciones étnicas e interétnicas, a reavivar y revitalizar sus más nobles costumbres y valores humanos y espirituales, como la fe profunda en Dios, el respeto a la tierra y la naturaleza, la solidaridad entre si y la reciprocidad, que pueden dar pie a nuestra sociedad para una verdadera vida en paz.

Animo especialmente a los jóvenes, a no huir de sus comunidades, de participar en la vida comunitaria, y ayudar a proyectarse a un futuro mejor.

Queridos Jóvenes, Indígenas y no indígenas, Uds. están llamados a dar a nuestra sociedad una lección: Que es posible una sociedad sin corrupción, sin violencia, sin injusticia, sin drogas,  que es posible una convivencia fraterna, que es posible la paz.

— En primer lugar están invitados a volver a  Dios, repensar y asumir la hermosa realidad de ser hijos de Dios. Jesús les ha invitado a ser sus amigos a permanecer en EL y así estar en condiciones a dar mucho fruto. Uds. pueden ser con Jesús constructores de una sociedad nueva un país renovado.

— En segundo lugar hay que prepararse bien, formarse como persona y profesionalmente, para poder hacer propuestas serias y constructivas.

— Hay que organizarse, para tener fuerza y capacidad de incidir en situaciones importantes de la sociedad.

— Felicito a los Jóvenes, que se juntan p.e., para construir casas para pobres, jóvenes que se preocupan por otros jóvenes encarcelados, los que visitan a los enfermos y ayudan a los marginados.

— Felicito a los jóvenes, que se organizan y levantan su voz frente a los corruptos y situaciones de injusticia, que no se callan y acomodan.

— Animo a los jóvenes a ayudarse mutuamente a resistir a las ofertas de drogas de alcohol y otros vicios. Juntos esto es posible. Uds. son responsables unos de otros. No permitan que ninguno de sus compañeros o compañeras se pierda.

Así nos exhorta San Pablo hoy“: Que el Señor los haga crecer más y más en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos.” Necesitamos una verdadera conversión y renovación desde a dentro y ayudarnos mutuamente para ser fieles.

     Queridos hermanos Indígenas y especialmente  los jóvenes. Uds. con su profunda Fe en Dios y sus grandes valores humanos, tienen una gran misión en nuestra sociedad e Iglesia. Manténganse firmes en la fe e unidos como hermanos, para poder enseñarnos como vivir felices en nuestra casa común también en un mundo de hoy

     Imploremos a nuestra Madre, la Virgen María, que nos está recibiendo con cariño bajo el techo de la Basílica de Caacupé, nos ayude  a construir comunidades eclesiales acogedoras, donde todos pueden compartir sus penas y alegrías, de organizar también nuestros pueblos que se caractericen por la solidaridad, la seguridad y la paz. Que María,  nos acompañe en esta gran misión. AMEN