{"id":5103,"date":"2022-05-17T13:31:45","date_gmt":"2022-05-17T13:31:45","guid":{"rendered":"https:\/\/conapi.org.py\/v23\/2023\/07\/23\/redescubrir-la-vision-latinoamericana-de-la-tierra\/"},"modified":"2023-07-27T16:34:29","modified_gmt":"2023-07-27T16:34:29","slug":"redescubrir-la-vision-latinoamericana-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conapi.org.py\/v23\/redescubrir-la-vision-latinoamericana-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"Redescubrir la Visi\u00f3n latinoamericana de la Tierra"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-left:35.4pt;\">\nLa mayor&iacute;a de los latinoamericanos, han tenido hasta hace poco, una fuerte relaci&oacute;n tel&uacute;rico-c&oacute;smica en su vivencia religiosa, aunque lastimosamente hoy se est&aacute; disminuyendo a causa del influjo avasallador del materialismo que considera a la tierra y lo que produce un gratuito y aprovechable recurso mercantil. La fuerte influencia de una mentalidad, capitalista y consumista, incentiva nuestra actual econom&iacute;a globalizada y tiende a homogeneizar las culturas y debilitar la rica diversidad cultural. Sabemos que el cambio de &eacute;poca exige visiones nuevas y propuestas alternativas que muchas veces ya no encuadran con los esquemas establecidos. Incluso, muchos de ellos han sido importados, impuestos o copiados de afuera.<\/p>\n<p>\nSin embargo, hab&iacute;a tiempos y a&uacute;n existen culturas de pueblos de <em>Abya Yala<\/em> que contemplan a la tierra como un lugar sagrado. Por ejemplo, el P. Meli&aacute; cuenta que los Mby&aacute; guaran&iacute; aman tanto a la tierra que, al verla parcelada por nosotros, los blancos, lo sufren como si descuartiz&aacute;ramos a la propia madre. Pues la tierra es madre de todos y esto nos hace hermanos.<\/p>\n<p>\nTambi&eacute;n la misma Biblia tiene una visi&oacute;n sagrada de la tierra. Mois&eacute;s alejado de su pueblo sin tierra, est&aacute; angusti&aacute;ndose por el&nbsp; sufrimiento&nbsp; de opresi&oacute;n del pueblo en tierra ajena. En este momento se identifica con el sufrimiento y la preocupaci&oacute;n del mismo Dios de sus padres. est&aacute; percibiendo este momento sagrado como una zarza ardiendo y est&aacute; escuchando que <em>&ldquo;el lugar donde est&aacute;s, es tierra sagrada<\/em>&rdquo; (Ex 3,2) y m&aacute;s adelante contin&uacute;a el mensaje: <em>&ldquo;He visto la angustia de mi pueblo y he escuchado su clamor&hellip;&rdquo;<\/em>. La liberaci&oacute;n es que tenga tierra para poder convivir como un pueblo unido en igualdad social. Tierra y convivencia van unidos,<\/p>\n<p>\nLa historia nos ense&ntilde;a para tiempos de crisis hay que volver a las propias ra&iacute;ces y arrancar a partir de ellas en busca de nuevos caminos.<\/p>\n<p>\nCada d&iacute;a tomamos m&aacute;s consciencia del progresivo deterioro ambiental y poco a poco nos convencemos que hoy no podemos solucionar nuestros problemas meramente con la tecnolog&iacute;a, pues para las nuevas situaciones deben surgir soluciones de una nueva cosmovisi&oacute;n enraizada en las culturas de la tierra en la que vivimos nuestra vida.<\/p>\n<p>\nLa Iglesia latinoamericana, personificada hoy en un papa latinoamericano, est&aacute; consciente de este nuevo desaf&iacute;o. El papa inici&oacute; esta b&uacute;squeda de nuevos caminos con su enc&iacute;clica<em>Laudato S&iacute;&acute;. <\/em><\/p>\n<p>\n<strong>La Madre Tierra abre nuevos caminos (<em>Laudato S&iacute;)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\nPreocupado por esta crisis existencial, el papa Francisco, se ha dirigido en 2015 al Pueblo de Dios con su enc&iacute;clica <em>Laudato Si<\/em> y tambi&eacute;n llama<em>&ldquo;a cada persona que habita este planeta&hellip; intentando entrar en di&aacute;logo con ellos acerca de nuestra casa com&uacute;n&rdquo;<\/em> (LS 3). Por primera vez en la historia eclesial sali&oacute; una enc&iacute;clica papal, dedicada a toda la humanidad compartiendo una preocupaci&oacute;n y utop&iacute;a com&uacute;n de toda la humanidad: la Casa Com&uacute;n, nuestra Madre Tierra.<\/p>\n<p>\n<strong><em>Laudato S&iacute;<\/em><\/strong><strong>inspirada por la cosmovisi&oacute;n ind&iacute;genas<\/strong><\/p>\n<p>\nLos primeros hijos de esta tierra, los pueblos originarios, han dado a esta tierra el t&iacute;tulo de &ldquo;Madre&rdquo; para expresar su &iacute;ntima interrelaci&oacute;n con ella. &nbsp;&nbsp;Parece que el papa Francisco se dej&oacute; inspirar por esta visi&oacute;n integral de la uni&oacute;n entre el cosmos y la humanidad. En su enc&iacute;clica <em>Laudato S&iacute;<\/em>, &eacute;l adentra respetuosamente en las culturas ancestrales de <em>Abya Yala<\/em> y descubre en ellas un inmenso conocimiento de la naturaleza. Reconoce que nosotros, los cristianos y nuestra sociedad occidental, lo hemos perdido en gran parte, al vivir y expresar nuestra fe cristiana en la cultura occidental. Esta, por su car&aacute;cter m&aacute;s urbano y antropoc&eacute;ntrico, ha olvidado en su desarrollo tecnol&oacute;gico y cient&iacute;fico esta interrelaci&oacute;n tan vital y existencial para el ser humano. Menos algunas excepciones, los blancos no hemos dado mucha importancia a la Tierra como un ser vivo. Desde miles de a&ntilde;os los pueblos ind&iacute;genas sab&iacute;an cuidarla con respeto y cari&ntilde;o en una relaci&oacute;n filial: se sienten hijos de la Madre Tierra. Hasta hoy son capaces y saben entrar en su rumbo y caminar arm&oacute;nicamente con su ritmo. El papa Francisco afirma que tal visi&oacute;n de la tierra es un aporte vital para toda la humanidad y tambi&eacute;n a la Iglesia. &Eacute;l lo explicita diciendo que nuestra sociedad humana necesita un nuevo modo de relacionarnos con la tierra, ya que somos parte de ella y de su vida.<\/p>\n<p>\nPero para eso hace falta un cambio de mentalidad (<em>metanoia<\/em>) que nos posibilita construir una nueva identidad desde una convivencia m&aacute;s fraterna entre nosotros junto con la tierra. Textualmente nos pide que roguemos por la &ldquo;<em>gracia de<\/em> <em>sentirnos &iacute;ntimamente unidos con todo lo que existe&rdquo;<\/em> (LS 246): el cosmos, el planeta, la naturaleza, los organismos vivos; y nos propone reconocer a la naturaleza <em>como un libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y bondad. A trav&eacute;s de sus creaturas, se reconoce por analog&iacute;a al autor&rdquo;<\/em>, pues <em>&ldquo;la naturaleza es una fuente de revelaci&oacute;n&rdquo;<\/em>, suele repetir muchas veces (por ejemplo: LS 12). Est&aacute; record&aacute;ndonos que esta tierra que estamos habitando hoy, ha marcado la cosmovisi&oacute;n que los pueblos ind&iacute;genas y reconoce que<\/p>\n<p>\n<strong><em>&ldquo;Las comunidades originarias no son una simple minor&iacute;a entre otras, sino deben convertirse en los principales interlocutores<\/em><\/strong>(en un di&aacute;logo intercultural-interreligioso)<strong><em>&hellip;Para ellos, la tierra no es un bien econ&oacute;mico, sino un don de Dios y de los antepasados&hellip;un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos los que mejor los cuidan&rdquo;<\/em><\/strong> LS 146).<\/p>\n<p>\nEste important&iacute;simo aporte ind&iacute;gena de la tierra, no siempre es mencionado expl&iacute;citamente en la enc&iacute;clica, pero casi toda la visi&oacute;n integral de la ecolog&iacute;a se basa en tal cosmovisi&oacute;n original de nuestro Continente. Por humanidad y respeto, los pueblos originarios tienen todo el derecho de seguir caminando con su propia cultura y seguir haciendo su propia historia. Hay que respetar a cada pueblo ind&iacute;gena con su largo proceso hist&oacute;rico de su propia cultura (cf. LS 145), pues sabemos que cada cultura quiere llegar a m&aacute;s vida, si no, se tratar&iacute;a de una &ldquo;cultura de muerte&rdquo;. Por tanto, en sus m&uacute;ltiples encuentros (y a veces desencuentros) con otras culturas, deben hacer discernimientos profundos sobre los elementos de culturas ajenas que quieren integrar, si ayudan a ahondar y enriquecer la propia cultura o la empobrece o liquida. Hoy d&iacute;a, con la cultura del mercado, hay una amenaza de una globalizaci&oacute;n cultural que extingue la diversidad necesaria la que -en encuentros y di&aacute;logos interculturales- enriquece y complementa y hace crecer a cada una.<\/p>\n<p>\n<strong><em>Laudato Si<\/em><\/strong><strong>nos invita a una ecolog&iacute;a integral<\/strong><\/p>\n<p>\nEl Leitmotiv de esta enc&iacute;clica se llama: todo est&aacute; interrelacionado (LS cf. 137.138). En la ecolog&iacute;a integral deben estar incorporados las distintas dimensiones de la vida, as&iacute; como ya en las diferentes dimensiones humanas.<\/p>\n<p>\nEl papa define en esta enc&iacute;clica el Medio Ambiente como una relaci&oacute;n entre la naturaleza y la sociedad humana (LS 139); se trata de la interrelaci&oacute;n entre todos los organismos vivientes entre s&iacute;, en y con el lugar ambiental en donde se est&aacute;n desarrollando. Todas estas especies vivas conforman una red, un ecosistema, que se caracteriza por la particularidad de tales organismos en este espacio determinado: as&iacute; conforman una unidad mayor. Hemos olvidado que tambi&eacute;n nosotros, los humanos, formamos parte de esta unidad, cosa que hasta hoy no queremos reconocer bastante; y es esto lo que m&aacute;s le preocupa al papa: <em>&ldquo;los actuales conocimientos fragmentarios y aislados pueden convertirse en una forma de ignorancia si se resisten a integrarse en una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de la realidad. Pues como todo est&aacute; interrelacionado, los humanos estamos incluidos en la naturaleza: somos parte de ella y estamos inter-penetrados&rdquo;<\/em> (LS 137.138.139). As&iacute; queda m&aacute;s claro que nuestra naturaleza humana est&aacute; hecha para la interrelaci&oacute;n con la tierra como parte de la naturaleza ecol&oacute;gica. Coherentemente podemos concluir que esta interrelaci&oacute;n exige tambi&eacute;n una interacci&oacute;n entre los sistemas ambientales entre s&iacute; y con los sistemas sociales humanos. El papa lo aclara muy bien:<\/p>\n<p>\n<em>&ldquo;No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental&rdquo;<\/em>(LS 139).<\/p>\n<p>\nLa enc&iacute;clica<em>Laudato Si<\/em> quiere dar con el t&eacute;rmino &ldquo;ecolog&iacute;a integral&rdquo; una nueva visi&oacute;n de la vida humana en su relaci&oacute;n con la vida de la tierra. Manifiesta una interdependencia existencial entre lo ecol&oacute;gico y lo social. El papa dice claramente que &ldquo;somos tierra&rdquo; (LS 2). Esta cosmovisi&oacute;n tiene sus ra&iacute;ces en la cosmovisi&oacute;n de los pueblos originarios. Desde esta nueva y tan antigua visi&oacute;n, Francisco est&aacute; cuestionando nuestra relaci&oacute;n humana hoy con todo lo dem&aacute;s creado. Habla del &ldquo;Evangelio de la Creaci&oacute;n&rdquo; (cf. T&iacute;tulo del cap. II); y llama a Mar&iacute;a &ldquo;madre y reina de todo lo creado&rdquo; (LS. 241).&nbsp; La creaci&oacute;n deber&iacute;a ser &ldquo;sagrada&rdquo; para nosotros, as&iacute; como es para los ind&iacute;genas. Con esta visi&oacute;n, la enc&iacute;clica quiere despertar nuestra consciencia que todos somos corresponsables por el cuidado de la tierra, pues &ldquo;destruir la tierra es destruir la vida&rdquo;.<\/p>\n<p>\nConcluyo este tema con el testimonio de un ind&iacute;gena de Per&uacute; al escuchar <em>Laudato S&iacute;<\/em>:<\/p>\n<p>\n<em>&ldquo;En un contexto tan complejo como el que vivimos,&nbsp;Laudato S&iacute;&nbsp;lleg&oacute; despu&eacute;s de siglos de espera para apoyar y reforzar las luchas de nuestros pueblos en nombre de nuestras selvas, montes y tierras de las que formamos parte como si fu&eacute;ramos un solo ser&rdquo;.<\/em><\/p>\n<p>\n<strong>El papa nos comparte su aprendizaje en su visita a los pueblos ind&iacute;genas<\/strong><\/p>\n<p>\nLa visita del papa en enero 2018 a Puerto Maldonado\/Per&uacute; ha sido muy importante que iban a marcar despu&eacute;s las l&iacute;neas generales del S&iacute;nodo en Roma el a&ntilde;o siguiente. Con esta visita, Francisco hab&iacute;a entrado en contacto directo con la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, viviendo entre ellos en la exuberante selva de la Amazon&iacute;a. Tuvo la oportunidad de dialogar con diversas personas y comunidades ind&iacute;genas de all&iacute;. Su profundo impacto se refleja hoy en los discursos posteriores. He aqu&iacute; algunas palabras suyas que irradian su impacto en otra forma de lenguaje:<\/p>\n<p>\n<em>&ldquo;Gracias por ayudarnos a ver m&aacute;s de cerca en vuestros rostros el reflejo de esta tierra: un rostro plural, de una variedad infinita y de una enorme riqueza biol&oacute;gica, cultural, espiritual. Necesitamos de vuestra sabidur&iacute;a y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta regi&oacute;n&hellip;He querido venir a visitarlos y escucharlos, para estar juntos en el coraz&oacute;n de la Iglesia, unirnos a sus desaf&iacute;os y con ustedes reafirmar una opci&oacute;n sincera por la defensa de la vida, de la tierra y de las culturas.<\/em><\/p>\n<p>\n<em>Considero imprescindible realizar esfuerzos para generar espacios institucionales de respeto, reconocimiento y di&aacute;logo con los pueblos nativos; asumiendo y rescatando la cultura, lengua, tradiciones, derechos y espiritualidad que les son propias. El reconocimiento y el di&aacute;logo ser&aacute; el mejor camino para transformar las hist&oacute;ricas relaciones marcadas por la exclusi&oacute;n y la discriminaci&oacute;n. <\/em><\/p>\n<p>\n<em>Que sean los propios pueblos originarios y comunidades los guardianes de los bosques. Este &ldquo;buen hacer&rdquo; va en sinton&iacute;a con las pr&aacute;cticas del &ldquo;buen vivir&rdquo; que descubrimos en la sabidur&iacute;a de nuestros pueblos&hellip;<\/em><\/p>\n<p>\n<em>Ustedes con su vida son un grito a la conciencia de un estilo de vida que no logra dimensionar los costes del mismo. Ustedes son memoria viva de la misi&oacute;n que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Com&uacute;n. La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida. El reconocimiento de la convivencia de sus pueblos con la naturaleza, nos recuerda que no somos poseedores absolutos de la creaci&oacute;n. Urge asumir el aporte esencial que ustedes brindan a la sociedad toda&hellip;Su cosmovisi&oacute;n, su sabidur&iacute;a, tienen mucho que ense&ntilde;arnos&hellip;Escuchen a los ancianos, ellos tienen una sabidur&iacute;a que les pone en contacto con lo trascendente y les hace descubrir lo presencial de la vida.<\/em><\/p>\n<p>\n<em>&nbsp;Cristo tambi&eacute;n se encarn&oacute; en una cultura, la hebrea, y, a partir de ella, se nos regal&oacute; como novedad a todos los pueblos, de manera que cada uno, desde su propia identidad, se sienta autoafirmado en &Eacute;l. Cada cultura y cada cosmovisi&oacute;n que recibe el Evangelio, enriquece a la Iglesia con la visi&oacute;n de una nueva faceta del rostro de Cristo. <\/em><\/p>\n<p>\n<em>Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las iglesias locales. De esta manera, dialogando, puedan plasmar una Iglesia con rostro ind&iacute;gena&rdquo; (F.PM, enero 2018).<\/em><\/p>\n<p>\n<strong>Conclusi&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>\nPodemos aprender a trav&eacute;s de estos dos documentos testimoniales del papa Francisco, que nuestra relaci&oacute;n con la tierra es inherente a nosotros, y si se rompe, ser&iacute;a una &ldquo;desnaturalizaci&oacute;n&rdquo; (LS 66), es decir, una deshumanizaci&oacute;n. Con la ruptura del ser humano con la tierra, se rompe tambi&eacute;n nuestra relaci&oacute;n en armon&iacute;a con los dem&aacute;s y con Dios (LS 70). El papa enfatiza que la tierra nos precedo y nos ha sido dado, por tanto, no somos dios y due&ntilde;o de la creaci&oacute;n. Toda la vida de la naturaleza tiene leyes internas que el ser humano debe respetar (LS 69); m&aacute;s: &eacute;stas deben regir tambi&eacute;n la vida del g&eacute;nero humano. Ya <em>&ldquo;con &ldquo;sabidur&iacute;a Dios fund&oacute; la tierra&rdquo;<\/em> (Pr 3,19).<\/p>\n<p>\nY m&aacute;s a&uacute;n: Todos los organismos diversos est&aacute;n interrelacionados, formando una sola trama sagrada de la vida. De tal manera que cada territorio da una determinada pero limitada posibilidad a los seres humanos que lo eligieron como lugar de convivencia. Insertarse en tal lugar es admitir que &ldquo;la tierra se pegue a la planta de sus pies&rdquo;. Cada paisaje concreto, cada medio ambiente concreto, induce a sus habitantes a crear una cultura particular. Los asentados se dejan inspirar por las condiciones biol&oacute;gicas, clim&aacute;ticas, geol&oacute;gicas y topogr&aacute;ficas que el lugar les ofrece. El concreto pedazo bi&oacute;tico de la tierra desaf&iacute;a a los que quieren habitarlo, a convivir con ella y formar con ella una comunidad familiar. En este tono sumamente familiar hablaba San Francisco de As&iacute;sde las &ldquo;bondades&rdquo; que la tierra ofrece y les llama: <em>&ldquo;hermana sol, hermana luna, hermana agua, hermana y madre tierra&hellip;&rdquo;<\/em>.<\/p>\n<p>\nEl <em>Instrumentum Laboris<\/em> para el s&iacute;nodo de Amazon&iacute;a enfatiza que el territorio, m&aacute;s que un espacio geogr&aacute;fico, es un lugar concreto de convivencia entre tierra y hombres <em>que &ldquo;genera una cultura particular en donde se manifiesta la reserva de vida y de sabidur&iacute;a que habla de la Creaci&oacute;n y manifiesta &ldquo;las caricias del Creador&rdquo; que se encarnan en la historia&rdquo;<\/em> (cf. I.L. 19). Dice el papa que el suelo, el agua, las monta&ntilde;as, todo es caricia de Dios (LS 84). Es una <em>&ldquo;fuente particular de la revelaci&oacute;n de Dios desde donde se vive su fe en la cultura del grupo&rdquo;<\/em> cf. LS. 12).<\/p>\n<p>\nEn los discursos de Puerto Maldonado\/Per&uacute;, el papa quiso expresar su propia experiencia de conversi&oacute;n que sus visitas a las comunidades ind&iacute;genas Amazon&iacute;a le hab&iacute;an impulsado. Sus palabras sugieren que le acompa&ntilde;emos en un proceso que &eacute;l mismo inici&oacute;, proceso de desaprender y reaprender con el coraz&oacute;n abierto a los aportes desconocidos y complementarios, que nos puede dar el mundo ind&iacute;gena, ra&iacute;z de la identidad amaz&oacute;nica y de todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses latinoamericanos.<\/p>\n<p>\nCada vez m&aacute;s la Iglesia reconoce, que la fe debe estar vivida en la propia cultura: <em>&ldquo;Una fe que no se haga cultura propia, no es una fe plenamente acogida, no plenamente pensada, no plenamente vivida&rdquo;<\/em> dijo S. Juan Pablo II, tres veces en distintos lugares (1988). Esto implica concretamente que la fe cristiana necesita expresarse en la cosmovisi&oacute;n de la propia cultura y debe ser vivida en forma de iglesias aut&oacute;ctonas, interrelacionadas entre ellas.<\/p>\n<p>\nMediante estos documentos, el papa nos ha se&ntilde;alado ya un nuevo camino de la Iglesia: La interrelaci&oacute;n en interdependencia entre la vida org&aacute;nica de la naturaleza de la tierra y la vida social de la humanidad. Para la construcci&oacute;n de una Iglesia m&aacute;s latinoamericana, &eacute;l nos invita reconocer y acoger las culturas ind&iacute;genas con toda su sabidur&iacute;a de vida. Pueden y deben ser las ra&iacute;ces de las nuevas iglesias aut&oacute;ctonas locales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<strong>CONAPI, Bimestral abril 2022<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<strong>Reflexi&oacute;n teol&oacute;gico-intercultural<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<em>Margot Bremer rscj<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mayor&iacute;a de los latinoamericanos, han tenido hasta hace poco, una fuerte relaci&oacute;n tel&uacute;rico-c&oacute;smica en su vivencia religiosa, aunque lastimosamente hoy se est&aacute; disminuyendo a causa del influjo avasallador del materialismo que considera a la tierra y lo que produce un gratuito y aprovechable recurso mercantil. 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