{"id":5016,"date":"2021-01-06T07:18:37","date_gmt":"2021-01-06T07:18:37","guid":{"rendered":"https:\/\/conapi.org.py\/v23\/2023\/07\/23\/la-estrella-nuestra-alegria-y-nuestra-guia\/"},"modified":"2023-07-27T16:34:11","modified_gmt":"2023-07-27T16:34:11","slug":"la-estrella-nuestra-alegria-y-nuestra-guia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conapi.org.py\/v23\/la-estrella-nuestra-alegria-y-nuestra-guia\/","title":{"rendered":"La Estrella, nuestra alegr\u00eda y nuestra Gu\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\nCreaci&oacute;n de las Estrellas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDel primer libro de la Biblia, G&eacute;nesis, escuchamos que Dios hizo, adem&aacute;s del sol y la luna, tambi&eacute;n las estrellas para iluminar y separar la luz de las tinieblas (Gen 1,16-18). Seg&uacute;n esta palabra, la funci&oacute;n de las estrellas es ser nuestro gu&iacute;a en la oscuridad. &ldquo;Pues ellas brillan en su puesto de guardia, llenas de alegr&iacute;a; y cuando el creador les llame, ellas responden: &iexcl;Aqu&iacute; estamos! Y brillan alegres a su creador.&rdquo; (Bar 3,34-35). Pero si Dios las tapa, ellas no pueden lucir (Job 9,7). Por tanto hay que estar convencido que est&aacute;n siempre presentes a pesar de que no se les ve y hay que seguir a caminar en plena oscuridad. Sin embargo, cuando miramos de noche al cielo y encontramos de nuevo a su brillo y luz, nos llenamos nuevamente de alegr&iacute;a, asombro y admiraci&oacute;n: &ldquo;Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, &iquest;qu&eacute; es el hombre para que te acuerdes de &eacute;l?&rdquo; (Sal 8,4) y declaramos: &ldquo;Al&aacute;benlo todas las estrellas que brillan&rdquo; (Sal 14,83). Las estrellas nos gu&iacute;an para encontrarnos entre nosotros y con &ldquo;Aquel que cuenta las estrellas una a una y llama a cada una a su nombre&rdquo; (Sal 147,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAbrah&aacute;n, so&ntilde;ador con las estrellas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn las estrellas est&aacute; el gran sue&ntilde;o de los hombres: llegar a ser un pueblo soberano, unido en la diversidad, justicia y fraternidad; es nuestro sue&ntilde;o y fue el sue&ntilde;o de Abrah&aacute;n, reconocido como padre de todos los que se levantan y comiencen a caminar en busca de poner en marcha este sue&ntilde;o humano. Abrah&aacute;n se levant&oacute; y comenz&oacute; a caminar &ldquo;sin saber a d&oacute;nde iba&rdquo; pero gracias a la perseverancia y convicci&oacute;n en su b&uacute;squeda, encontr&oacute; la estrella de su sue&ntilde;o que le guiaba el camino. Sin embargo, lleg&oacute; un momento en que la estrella desapareci&oacute;; parec&iacute;a que el sue&ntilde;o de Abrah&aacute;n se extingui&oacute;; se qued&oacute; en la incertidumbre, en la oscuridad hasta que en alguna de aquellas noches oscuras, Dios le sac&oacute; afuera a mirar las estrellas y dijo: &ldquo;Mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes (Gen 15,5-6, cf. Gen 12,4). Te colmar&eacute; de bendiciones y multiplicar&eacute; tanto tus descendientes que ser&aacute;n tan numerosos como las estrellas del cielo&hellip; (Gen 22, 17) y te dar&eacute; todas estas tierras&rdquo; (Ex 32,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSiglos despu&eacute;s, el sue&ntilde;o se cumpli&oacute;: &ldquo;Ahora tu Dios te ha hecho un pueblo numeroso como las estrellas del cielo&rdquo; (Dtr 10, 22; 28, 62). Pero el pueblo no se mantuvo as&iacute; como Abraham y nosotros lo hemos so&ntilde;amos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUn pueblo de doce estrellas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn el &uacute;ltimo libro de la Biblia, Apocalipsis,&nbsp; aparece una mujer, s&iacute;mbolo del Pueblo de Dios, vestida de elementos c&oacute;smicos &ndash;astros-&nbsp; que caracterizan el caminar del pueblo: &ldquo;Apareci&oacute; en el cielo una se&ntilde;al grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una diadema de doce estrellas sobre su cabeza&rdquo; (Apc 12,2; cf. Gen 37,9). Igual que Dios regula con su sabidur&iacute;a el curso de los astros, &Eacute;l tambi&eacute;n gu&iacute;a el curso de la historia humana. Hay sinton&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLas doce estrellas son s&iacute;mbolo del sue&ntilde;o de Abrah&aacute;n de un pueblo unido en justicia y fraternidad y en la diversidad; pues las doce estrellas simbolizan las doce tribus, doce culturas, doce tradiciones, doce historias, doce caminos, unidos en el mismo sue&ntilde;o de ser un solo pueblo que se completa y enriquece en la diversidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos sabios se dejan guiar por la estrella<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSiempre en la m&aacute;s profunda oscuridad, cuando el pueblo sufre desigualdad, corrupci&oacute;n y pobreza, rebrota y rebrilla la estrella del sue&ntilde;o de Abrah&aacute;n. En la historia del nacimiento de Jes&uacute;s, encontramos a tres sabios de diferentes culturas y pa&iacute;ses, probablemente sufriendo la oscuridad de su pueblo, se habr&aacute;n encontrado en el mismo sue&ntilde;o de Abrah&aacute;n. En medio de su caminar en plena noche, percibieron el brillo de una estrella que les acompa&ntilde;aba y guiaba. Estaban sedientos de justicia y fraternidad infinitas que el mismo firmamento lleno de estrellas incontables, les afirmaba que era posible encontrarlo. Se reafirmaron con convicci&oacute;n y perseverancia de que siempre es posible llegar, a&uacute;n a los sue&ntilde;os m&aacute;s lejanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPero de repente desapareci&oacute; la estrella y se quedaron en plena oscuridad. A pesar de todo, siguieron su peligroso camino que les llev&oacute; errados al palacio de Herodes. Finalmente reapareci&oacute; la estrella a la que los tres saludaron &ldquo;con gran alegr&iacute;a&rdquo; (Mt 2,9-10). La estrella les sigui&oacute; guiando &ldquo;hasta que se detuvo en Bel&eacute;n sobre un establo&rdquo; (cf. Mt 2,1-12). All&iacute; encontraron a un ni&ntilde;o envuelto en pa&ntilde;ales y dijeron a sus padres: &ldquo;Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle&rdquo; (Mt 2,2). Reconocieron en su profunda sabidur&iacute;a que hab&iacute;an encontrado lo que buscaron y adoraron al ni&ntilde;o en un pesebre.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nParece que en la noche m&aacute;s oscura, la estrella la estrella les hab&iacute;a conducido hacia&nbsp; lo menos imaginable: Dios se manifiesta como ni&ntilde;o pobre, ofreci&eacute;ndose ser nuestro Hermano, hermano de todos los diferentes, quiso hacerse uno con nuestro sue&ntilde;o de ser un pueblo unido en justicia, hacerse uno con su propia creaci&oacute;n &hellip;.<\/p>\n<p align=\"right\">\nMargot Bremer RSCJ<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creaci&oacute;n de las Estrellas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del primer libro de la Biblia, G&eacute;nesis, escuchamos que Dios hizo, adem&aacute;s del sol y la luna, tambi&eacute;n las estrellas para iluminar y separar la luz de las tinieblas (Gen 1,16-18). 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