{"id":4939,"date":"2020-04-15T12:41:32","date_gmt":"2020-04-15T12:41:32","guid":{"rendered":"https:\/\/conapi.org.py\/v23\/2023\/07\/23\/el-sueno-con-la-piedrita\/"},"modified":"2023-07-27T16:33:56","modified_gmt":"2023-07-27T16:33:56","slug":"el-sueno-con-la-piedrita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conapi.org.py\/v23\/el-sueno-con-la-piedrita\/","title":{"rendered":"EL SUE\u00d1O CON LA PIEDRITA"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">\nMargot Bremer rscj<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa incidencia del coronavirus en nuestra historia humana, ha sido inesperada. Ha causado verdadero p&aacute;nico y miedo. Inesperadamente tambi&eacute;n hubieron muchas reacciones de gran solidaridad y generosidad. El virus ha provocado mucho luto, tanta tristeza&nbsp; y preocupaci&oacute;n que ha desbordado nuestra capacidad y nuestro dolor.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nPero tambi&eacute;n esta irrupci&oacute;n de la pandemia es un verdadero kair&oacute;s: pues de esta tragedia mundial se inspiraron espont&aacute;neamente poes&iacute;as, canciones y hermosas reflexiones abriendo nuestros horizontes. La amenaza de p&eacute;rdida de vidas queridas y de la propia, nos est&aacute; ayudando a repensar en lo m&aacute;s esencial que nos brinda una mirada distante y cr&iacute;tica al pasado. Constatamos &ldquo;al desnudo&rdquo; que viv&iacute;amos en un sistema de gran injusticia, desigualdad y desintegraci&oacute;n.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nSe ha negado a la mayor&iacute;a de nuestro pueblo querido su derecho de vivir humana y dignamente; se ha olvidado de cuidar a la Madre Tierra que nos da la vida y con la que formamos una &uacute;nica entidad relacional; se ha descubierto que este modelo de vida ya est&aacute; en crisis y no podemos volver atr&aacute;s.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nY con todo eso se nos viene la pregunta: &iquest;qu&eacute; tiene prioridad: la vida o el dinero? &iquest;Podemos seguir legitimando la escandalosa concentraci&oacute;n de riquezas de unos pocos a costa de la salud del pueblo?&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLo que&nbsp; no comprendemos es que no ha sido un batall&oacute;n de sofisticados misiles de &ldquo;&uacute;ltimo modelo&rdquo;, sino un min&uacute;sculo virus que est&aacute; amenazando al planeta&nbsp; entero. Virus del que algunos afirman que es ni siquiera un organismo vivo, sino una mol&eacute;cula, que ni siquiera se deja &ldquo;matar&rdquo; porque no tiene vida.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa expansi&oacute;n r&aacute;pida de este virus ha sido capaz hasta cambiar de manera impensable discursos a alto nivel pol&iacute;tico (ejemplo: Macron de Francia y de Burkele de El Salvador).&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nMirando desde nuestro nuevo &ldquo;observatorio de casa&rdquo; y repensando desde las m&uacute;ltiples informaciones recibidas, nos surge la pregunta: &iquest;Qu&eacute; vamos hacer despu&eacute;s de haber superado esta cat&aacute;strofe? Queremos seguir como antes o queremos buscar un nuevo&nbsp; &ldquo;orden del mundo&rdquo;?&iquest;C&oacute;mo nos lo imaginamos?<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nParece anticuado, pero quiero recurrir aqu&iacute; al mundo de los sue&ntilde;os. Muchos de nuestros antepasados recibieron a sus preguntas una respuesta en sue&ntilde;os siempre cuando el problema les superaba.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nHans de Wit (1) nos explica el valor de los aut&eacute;nticos sue&ntilde;os:&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n&ldquo;El sue&ntilde;o quita la coraza de las circunstancias&nbsp; y nos arma con una terrible libertad. &hellip;A trav&eacute;s de los sue&ntilde;os penetran en nuestra vida mensajes y aspectos de otra realidad que existe y son reales como la nuestra: una realidad con su propia l&oacute;gica y su propia &eacute;tica.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEn ese sentido, el sue&ntilde;o es la puerta hacia la verdad, por m&aacute;s que nos cueste aceptarla y empezar a vivirla&hellip;Lo que so&ntilde;amos est&aacute; influenciado por lo que somos y lo que hacemos. El sue&ntilde;o nos quita la posibilidad de dominar las cosas a trav&eacute;s de nuestro poder, nuestra inteligencia o nuestro dinero. Es el sue&ntilde;o que nos explica a nosotros quienes somos y quienes son los dem&aacute;s para m&iacute;&hellip;.&rdquo;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nUna situaci&oacute;n &ldquo;pand&eacute;mica&rdquo; en la Biblia<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa Biblia nos da muchos ejemplos&nbsp; de personajes con sue&ntilde;os importantes para todo el pueblo. Uno de ellos es el sue&ntilde;o del rey Nabucodonosor de Babilonia, parecida a nuestro momento hist&oacute;rico (2) que encontramos en el libro Daniel, escrito en la &eacute;poca de los Macabeos en&nbsp; 167&ndash; 142 a.C.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl libro se dirige a los jud&iacute;os que ya hab&iacute;an padecido cuatro dominaciones de diversos imperios con culturas y religiones distintas: babilonios, medos, persas y griegos. La violencia de&nbsp; sus cuatro emperadores es expresada en s&iacute;mbolos de animales feroces (3). El &uacute;ltimo &ndash; Ant&iacute;oco VI- es retratado por de Wit como alguien que &ldquo;devoraba, trituraba y desmenuzaba m&aacute;s que ninguno que hubiera antes existido&hellip;La bestia es parte de su propio mundo, lo dirige, lo domina, es parte y due&ntilde;a de &eacute;l. Y esto significa que la bestia es parte del sistema que rige aquel mundo&hellip;es el sistema que engendra, crea, moldea, mantiene&hellip;&rdquo; (4 ). No hab&iacute;a posibilidad de escaparse de sus fauces. Los jud&iacute;os se quedaron con horizonte cerrado y con miedo en sus casas como nosotros hoy.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl sue&ntilde;o de la piedrita&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nDaniel, un joven y sabio jud&iacute;o, se ofrece atrevidamente a interpretar el sue&ntilde;o del rey Nabucodonosor. Es la visi&oacute;n de una gigantesca estatua con cabeza de oro, pecho y brazos de plata, caderas y vientre de bronce, piernas de hierro y pies parte de hierro y parte de barro. S&uacute;bitamente ocurre algo totalmente inesperado: &ldquo;de repente una piedra se desprendi&oacute;, sin ayuda de ninguna mano, y choc&oacute; con los pies de la estatua y la desplom&oacute; desde abajo hacia arriba haci&eacute;ndola en pedazos y polvo que el viento llev&oacute; sin dejar rastro. Y la piedra creci&oacute; hasta convertirse en una monta&ntilde;a enorme que llen&oacute; toda la tierra&rdquo; (cf. Dan 2,31-37).&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa gigantesca estatua representa a los emperadores con su megaloman&iacute;a y soberbia.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLlama la atenci&oacute;n que el dinamismo, la acci&oacute;n, no comienza desde arriba, la cabeza privilegiada que cranea su propio &ldquo;orden del mundo&rdquo;, sino desde abajo, desde&nbsp; los pies de lodo, sost&eacute;n de toda la estatua. Es una piedrita la que se pone movimiento en este escenario on&iacute;rico, provocando el desplome de toda la figura.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nSimboliza la desintegraci&oacute;n de tal &ldquo;orden del mundo&rdquo; construido por la cabeza dorada. A la vez el derrumbe deja lugar para el surgimiento de otro mundo nuevo; pues desde los escombros de la estatua la piedrita recobra vida y est&aacute; creciendo hacia una enorme monta&ntilde;a que &ldquo;llena&nbsp; toda la tierra&rdquo;. En esta imagen ecol&oacute;gica se presenta el nuevo orden del mundo que se est&aacute; expandiendo (Dan 2,36).&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nMensaje del sue&ntilde;o<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl sue&ntilde;o invita la interpretaci&oacute;n de que la piedrita ha conseguido al destruir la estatua- la liberaci&oacute;n de los pobres y oprimidos -el barro-&nbsp; de donde ella misma fue desprendida. Invita a la interpelaci&oacute;n de (re-)construir desde estos escombros un nuevo mundo. El sue&ntilde;o recuerda tambi&eacute;n que solamente desde la dolorosa experiencia pascual sea posible construir el nuevo mundo cuyo orden se fundamenta en la uni&oacute;n arm&oacute;nica entre Tierra y Humanidad, formando &ldquo;una &uacute;nica entidad relacional&rdquo; (cf. Leonardo Boff).&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl p&aacute;rrafo siguiente del libro de Daniel manifiesta que a Nabucodonosor le dur&oacute; muy poco el impacto de este sue&ntilde;o; pues, ya que despu&eacute;s de lo acontecido, &eacute;l erige una estatua que le retrata y ordena a todos los pueblos a adorarla.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nSe encuentra a tres j&oacute;venes jud&iacute;os que se niegan a cumplir esa orden. Se les condena a muerte por fuego. Echados al crematorio, &eacute;stos cantan bendiciones al Creador por todo lo creado 5 (cf. Dan 3,52-89) que les mantiene inmunes a las llamas. Este hecho revela la &uacute;ltima verdad de su sue&ntilde;o: van a caer todos los que se sienten due&ntilde;os de la vida de los dem&aacute;s y del mundo. Los tres condenados a muerte, frente a la consumaci&oacute;n total por el fuego, bendec&iacute;an al Creador&nbsp; de la vida, elev&aacute;ndole encima de la soberbia autorreferencial del emperador. Y el fuego no les alcanzaba.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nDelicadamente el papa Francisco dice en Laudato S&iacute;: &ldquo;Dios ha creado el mundo inscribiendo en &eacute;l un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar&rdquo; (L.S. 221). Cualquier semilla visibiliza esta realidad cuando se la ve creciendo desarroll&aacute;ndose en la especie inscrita ya en su coraz&oacute;n.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nConclusi&oacute;n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa pandemia ha conseguido afectar a toda la ha humanidad&nbsp; por iguales, pobres y pr&iacute;ncipes, cient&iacute;ficos e ignorantes. Elev&oacute; fronteras nuevas con la cuarentena, el paro y aislamiento total y las rompi&oacute; con la comunicaci&oacute;n tecnol&oacute;gica a nivel global.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n&iquest;La irrupci&oacute;n del virus, procedente de lejos ser&aacute; la piedrita del sue&ntilde;o de Nabucodonosor?&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nAqu&iacute; la muerte esta mezclada con la vida: tenemos en nuestra vida muchos momentos de muerte como indiferencia, avaricia, codicia, pasividad e inacci&oacute;n, frente al grito de los necesitados y tambi&eacute;n tenemos momento de vida nueva cuando nos unamos en solidaridad, fraternidad\/sororidad y cercan&iacute;a amistosa a los desamparados.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nSon experiencias de vida en plenitud, un gusto anticipado de la &ldquo;vida eterna&rdquo;.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nNuestro&nbsp; texto del libro Daniel nos ilustra el leitmotiv de la Biblia: &rdquo;Hoy pongo delante de ti la vida o la muerte; elige la vida&rdquo; (Dtn 30,15). En medio de&nbsp; toda la&nbsp; inseguridad actual, estamos desafiados a elegir&nbsp; entre el peligro de seguir como antes y la oportunidad de construir una vida nueva.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n&iquest;Seguimos poniendo nuestra esperanza en la estatua levantada&nbsp; o ponemos nuestra esperanza en la piedrita que nos desaf&iacute;a a (re-)construir un nuevo orden mundial inscrito en la vida de toda la creaci&oacute;n?&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl sue&ntilde;o de la piedrita nos anima&nbsp; de pasar el misterio pascual para recobrar&nbsp; vida nueva y crecer en unidad umbilical con la tierra (cf. Dan 2, 36). Se ha cerrado el horizonte de atr&aacute;s que nos desaf&iacute;a abrir otro nuevo hacia delante.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n&#8212;&#8211;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n1 Hans de Wit, Libro de Daniel, Una relectura desde Am&eacute;rica Latina, REHUE LTDA Santiago, Chile, 1990, pp. 109-110<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n2 Pero hist&oacute;ricamente est&aacute; aludiendo a Ant&iacute;oco IV, uno de los tres generales que se repartieron la herencia del imperio griego de Alejandro Magno.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n3 = Babilonia (Nabucodonosor)= ( le&oacute;n; Persia = oso; Medo = leopardo; Griego = monstruo abonimable (Dan 7, 4-8.&nbsp;<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n4 Hans de Wit, dito, p.21<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n5 Alaban y bendicen al creador&nbsp; por el firmamento del cielo, las aguas todas, sol, luna, astros, lluvia y roc&iacute;o, vientos, fuego y calor, fr&iacute;o y ardor, heladas y nieves, noche y d&iacute;a, luz y tinieblas, montes y cerros, vertientes, r&iacute;os y mar, peces y ballenas, aves del cielo, animales y fieras. Tierra, al&aacute;balo y ens&aacute;lzalo eternamente; Hijos de los Hombres, al&aacute;benlo y ens&aacute;lcenlo eternamente&hellip;<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Margot Bremer rscj La incidencia del coronavirus en nuestra historia humana, ha sido inesperada. Ha causado verdadero p&aacute;nico y miedo. Inesperadamente tambi&eacute;n hubieron muchas reacciones de gran solidaridad y generosidad. 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