LA MISIÓN EN EL PLAN PASTORAL MISIONERO INDÍGENA Y EN EL DOCUMENTO DE APARECIDA

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Jueves, 29 de Septiembre de 2016
 

LA MISIÓN EN EL PLAN PASTORAL   MISIONERO INDÍGENA Y EN EL DOCUMENTO  DE APARECIDA

 

La Iglesia quiere estar en estado de permanente misión: “Llevemos nuestras naves mar adentro, con el soplo  potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas,  seguros que la providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas” (DA 551).

 

Dado el hecho de que al final de este año debemos presentar las correcciones en nuestro PPMI para que sea aprobado definitivamente. Los obispos latinoamericanos reunidos en Aparecida dieron mucha importancia respecto a la misión y los que aparecen también en nuestro PPMI.

  1. Conciencia de vivir en una situación de cambio que implica desafíos:

ü      En el reconocimiento del pluralismo cultural y religioso

ü      En la valoración de la diversidad 

ü      En la necesidad de discernimiento

  1.  Inculturación Evangelizadora
  2.  Necesidad del diálogo interreligioso –intercultural
  3.  Necesidad del Espíritu Santo
  4. Importancia de la Ecología 

1. CAMBIOS  Y NUEVOS DESAFÍOS

a. En el PPMI

Nuestro PPMI parte del momento histórico en que vivimos: entre los diversos cambios de conceptos, hay también un cambio en la visión de la misión. La causa principal es que vivimos en transición de una época hacia otra.

Pluralismo religioso

Existe hoy, al constatar el gran pluralismo cultural y religioso, un deseo de intercambio a partir de la  conciencia de ser una sola familia humana y de tener en común un solo Dios de la Vida. Este hecho puede facilitar un diálogo interreligioso-intercultural en la misión (p.17).

Diversidad

Creemos en un Dios que sueña con la comunión entre los pueblos en su diversidad de culturas y accesos diferentes  hacia Él..

Discernimiento

Es el momento de estar en estado permanente de discernimiento de lo que debe continuar y lo que es de la época pasada que debe ser transformado, sustituido o quitado para poder responder plenamente a los desafíos de la nueva época en la que estamos entrando. Son momentos en que surgen paradojas y contradicciones.

b. En el DA

También el DA parte del cambio de épocas (DA 44).

- Pluralismo

Reconocen los obispos que en esta situación de “pluralismo de orden cultural y religioso (DA 44), “el proyecto del Reino está presente y es posible” (porque hay que saber hacer síntesis)…justamente porque “esta casa común (América Latina y Caribe) está habitada por un complejo mestizaje y una pluralidad étnica y cultural, en el que el Evangelio se ha transformado en el elemento clave de una síntesis dinámica que, con matices diversos según las naciones, expresa de todas formas la identidad de los pueblos latinoamericanos” (DA 520). Esta síntesis mediante la Evangelización del pluralismo étnico y cultural de A.L. y C., es considerada ya como lograda al  reconocerse como una familia de latinoamericanos y caribeños: “No somos un mero continente, apenas un hecho geográfico con un mosaico ininteligible de contenidos. Tampoco somos una suma de pueblos y de etnias que se yuxtaponen. Una y plural, América Latina es la casa común, la gran patria de hermanos”  (DA 525), aunque a nosotros nos suena aún a utopía.

Pero la idea de una síntesis en el sentido de articulación solamente se puede dar en el reconocimiento de un pluralismo existente que valora lo diverso y busca un eje común.

- Diversidad

Respecto a la diversidad,los obispos en su Documento echan de menos “la posibilidad de que esta diversidad pueda converger en una síntesis, que…sea capaz de proyectarla en un destino histórico común” (DA 43).Contradice a DA 525) pero es comprensible porque está hecho por opiniones que muchas no divergen.

Discernimiento

También el DA habla de discernimiento, retomando la palabra del Deuteronomio de elegir entre los caminos de la Vida y de la Muerte (Dt 30,15; DA 13). Es difícil, pues “a las personas no les asusta la diversidad”, sino de “no lograr reunir el conjunto de todos estos significados de la realidad en una comprensión unitaria (holística) que le permita ejercer su libertad con discernimiento y responsabilidad

2. LA INCULTURACIÓN

a. En el PPMI

El fundamento teológico para la Inculturación es la Encarnación de Jesús la que exige una Evangelización inculturada. Jesús se encarnó en un pueblo concreto, el judío, en un momento histórico concreto, el del Imperio Romano, en un lugar concreto, Nazareth de Galilea y se sirvió de este contexto religioso-cultural e histórico para anunciar los misterios del Reino. Pero el Evangelio, el Reino de Dios no se identifica con una sola cultura, porque Jesús vino para todos los pueblos. Por eso, frente a los pueblos indígenas, la Palabra de Dios debe hacerse indígena. Evangelizar de modo inculturado significa descubrir la presencia del Espíritu de Dios en la vivencia y en situaciones concretas en las que se está realizando ya el Reino de Dios e interpretar estas situaciones en la tradición religiosa de cada cultura. Siempre se debe tener en cuenta que se trata de una aproximación ya que Dios no cabe totalmente en ninguna cultura humana (p.23). 

b. En el DA

El DA tiene solamente 5 alusiones a este tema, pero lo importante es que esté presente. La Iglesia está entrando en un proceso de propia revitalización y complementación, al abrirse a otras culturas y descubrir en ellas la presencia de valores del Evangelio:”Con la inculturación de la fe, la Iglesia se enriquece con nuevas expresiones y valores, manifestando y celebrando cada vez mejor el misterio de Cristo, logrando unir más la fe con la vida y contribuyendo así a una catolicidad más plena, no sólo geográfica, sino también cultural” (DA 479). El Documento de los obispos fundamenta la necesidad de la inculturación teológicamente: “Evangelizar la cultura….nace del amor apasionado a Cristo, que acompaña al Pueblo de Dios en la misión de inculturar el Evangelio en la historia, ardiente e infatigable en su caridad samaritana” (DA 491).

 

3. DIÁLOGO INTERRELIGIOSO-INTERCULTURAL EN LA MISIÓN

a. En el PPMI

La acogida positiva de la pluralidad existente y la valoración de la diversidad suscitan la posibilidad del diálogo (p.14) intercultural-interreligioso e inter.-teológico, partiendo siempre del Dios al que cada pueblo ha experimentado en su cultura y en su reflexión teológica comunitaria.

El PPMI insiste en el diálogo interreligioso y lo fundamenta teológicamente como constitutivo para el Plan de Salvación (pp.19, 22, 23) La Encarnación de Jesucristo orienta nuestra Evangelización misionera hacia la Inculturación. Creemos que Dios ya había comenzado su diálogo con las distintas culturas antes de la venida de Jesucristo (Heb 1,1). Para los indígenas este diálogo con Dios ha sido una experiencia sagrada que les animaba entrar en diálogo con otras culturas a nivel de fe que les ayudaba descubrir nuevos rasgos del rostro de Dios (22). El diálogo interreligioso para los pueblos indígenas es a la vez un diálogo intercultural ya que su cultura está totalmente compenetrada por la búsqueda de lo trascendente (22). Desde esta perspectiva ya es hora de que la Palabra de Dios se haga Palabra indígena (23), apoyándonos en las palabras del Papa Juan Pablo II “una fe que no se hace cultura es una fe no acogida plenamente, no pensada totalmente, no vivida totalmente”.

b. en el DA

El gran desafío de la Iglesia en su misión actual es saber crear comunión entre los de diversas culturas y religiones mediante el diálogo interreligioso. Así reconoce el DA: “Él (Cristo) se manifiesta como novedad…de misión en todas las dimensiones de la existencia personal y social” y por eso necesita una evangelización misionera en diálogo con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres” (DA 13). Por esta razón debe ser también la formación misionera de los laicos, religiosos/as y sacerdotes “en la perspectiva del diálogo” (DA 283; 324). Pone como modelo para este diálogo a los mestizos, que existen desde hace 500 años en nuestro Continente formando una nueva cultura la que “ha buscado en medio de contradicciones sintetizar a lo largo de la historia las múltiples fuentes culturales originarias, facilitando el diálogo de las respectivas cosmovisiones y permitiendo su convergencia en una historia compartida (DA 56). Respecto a los indígenas, el DA no habla directamente de misión, sino de “servicio pastoral a la vida plena” que cree que “exige anunciar a Jesucristo y la Buena Nueva del Reino de Dios, denunciar las situaciones de pecado, las estructuras de muerte, la violencia y las injusticias internas y externas, fomentar el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico” (DA 95 continuar). El DA percibe que “esta nueva realidad (recuperación de las identidades) se basa en relaciones interculturales donde la diversidad no significa amenaza, no justifica jerarquías de poder de unos sobre otros, sino diálogo desde visiones culturales diferentes, de celebración, de interrelación y de reavivamiento de la esperanza”. (DA 97). “El diálogo interreligioso…se fundamenta justamente en la misión que Cristo nos confió, solicitando la sabia articulación entre el anuncio y el diálogo como elementos constitutivos de la evangelización. (DA 237). Ni la dificultad de contactos “nos permite abandonar el compromiso y la gracia del diálogo” (238). “El diálogo interreligioso, además de su carácter teológico, tiene un especial significado en la construcción de la nueva humanidad: abre caminos inéditos de testimonio cristiano, promueve la libertad y dignidad de los pueblos, estimula la colaboración por el bien común, supera la violencia motivada por actitudes religiosas fundamentalistas, educa a la paz y a la convivencia ciudadana: es un campo de bienaventuranzas que son asumidas por la Doctrina Social de la Iglesia (DA 239).


4. NECESIDAD DEL ESPÍRITU SANTO EN LA MISIÓN

a. En el PPMI

En esta situación de pluralismo religioso y cultural, se necesita en la misión más que nunca espacio para el Espíritu Santo. Implica evangelizar en consonancia con las señales del Espíritu Santo en cada proceso humano (p.16).

b. En el DA.

Los obispos reconocen: “Como discípulos de de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los “signos de los tiempos” a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y “para que la tengan en plenitud” (Jn 10,10; DA 33). La jerarquía latinoamericana y caribeña confiesa su debilidad humana públicamente en este Documento, confiando en la fuerza del Espíritu de Dios para una conversión: “Nos reconocemos como comunidad de pobres pecadores, mendicantes de la misericordia de Dios, congregada, reconciliada, unida y enviada por la fuerza de la Resurrección de su Hijo y la gracia de conversión del Espíritu Santo” (DA 100h). Para poder configurarse el misionero verdaderamente con el Maestro Jesucristo, la Iglesia reconoce que necesita el Espíritu Santo, a fin de identificarse “con Jesús-Camino, abriéndonos a su misterio de salvación para que seamos hijos suyos y hermanos unos a otros; nos identifica con Jesús-Verdad, enseñándonos a renunciar a nuestras mentiras y propias ambiciones, y nos identifica con Jesús-Vida, permitiéndonos abrazar su plan de amor y entregarnos para que otros “tengan vida en Él” (DA 137). La Iglesia está cosciente que no puede hacer nada sin el Espíritu de Dios; está “marcada y sellada con el Espíritu Santo y fuego (Mt 3,11),para  continuar la obra del Mesías….” (DA 151).Lo reconoce para todos los campos de su misión: ”Por la eficaz presencia de su Espíritu, Dios asegura hasta la parusía la propuesta de vida para hombres y mujeres de todos tiempos y lugares, impulsando la transformación de la historia y sus dinamismos…..la Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo enviado desde el cielo (1 Pe 1,12) continúa la misión que Jesucristo recibió de su Padre” (DA151).La misión es del Espíritu Santo y por tanto los misioneros deben tener este Espíritu: “Los discípulos habían sido formados por Jesús en el Espíritu Santo (cf.Hch 1,2); es …el maestro interior que conduce al conocimiento de la verdad total formando discípulos y misioneros. Esta es la razón por la cual los seguidores de Jesús deben dejarse guiar constantemente por el Espíritu (cf. Gal 5,25), y hacer propia la pasión por el Padre y el Reino..” (DA 152). Es el mismo Espíritu con que fe creado el mundo y el que guiaba a Jesús durante su vida entre nosotros y que él nos dejó después de su Resurrección como herencia suya: “El Espíritu Santo que actuó en Jesús, es también enviado a todos en cuanto miembros a la comunidad, porque su acción no se limita al ámbito individual, sino que abre siempre a las comunidades a la tarea misionera así como ocurrió en Pentecostés” (cf. Hch 2,1-13) DA 171). El Espíritu renueva la vida y los ministerios de la Iglesia: “El Espíritu Santo sigue suscitando nuevas formas de vida consagrada en la Iglesia, las cuales necesitan ser acogidas y acompañadas en su crecimiento y desarrollo en el interior de las Iglesias locales” (DA 222).”El Vat. II reconoció la acción del Espíritu Santo en el movimiento por la unidad de los cristianos” (DA 231). “Esperamos que la promoción de la unidad…se consolide y fructifique bajo la luz del Espíritu Santo” (DA 232).

La Iglesia se siente –mediante el Espíritu- en estado de permanente misión: “Por el soplo del Espíritu Santo…la gracia de Cristo puede alcanzar a todos los que Él redimió, más allá de la comunidad eclesial, todavía de modos diferentes” (DA 236).”…renovados por la fuerza del Espíritupodamos llamar a Dios Padre (DA 241). Sin Él, ella nada puede hacer: “El encuentro con Cristo, gracias a la acción invisible del Espíritu Santo, se realiza en la fe…” (DA 246). Reconoce que la Sagrada Escritura es”Palabra de Dios escrita por inspiración del Espíritu Santo” (247).

 Hay que descubrir la presencia del Espíritu de Dios en las culturas no-cristisanas.“La fe que se encarnó en la cultura, puede ser profundizada y penetrar cada vez mejor en la forma de vivir de nuestros pueblos. Pero eso sólo puede suceder si valoramos positivamente lo que el Espíritu Santo ya ha sembrado” (DA 262). Debemos estar conbscientoies que el espíritu es amigo de la diversidad, lo reconoce el DA: …la diversidad con que el Espíritu se manifiesta y actúa en el pueblo cristiano” (DA 311). Los mismos obispos reunidos en Aparecida reconocen que ellos lo necesitan:“Invocamos al Espíritu Santo para poder dar un testimonio de proximidad que entraña cercanía afectuosa, escucha, humildad, solidaridad, compasión, diálogo, reconciliación, compromiso con la justicia social y capacidad de compartir, como Jesús lo hizo” (DA 363) y est´san dispuestos a dejarse conducir por él  en fidelidad:. “En fidelidad al Espíritu Santo que conduce a la Iglesia en su misión de construir el Reino”. (DA 367). Los obispos se apoyan en la presencia del Espíritu Santo que da vida nueva y fortalece la identidad del “discípulo y despierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que se ha escuchado y vivido” (DA 251). Y finalmente los obispos confiesan: “Descubrimos la presencia del Espíritu Santo en tierras de misión mediante signos:

-          presencia de los valores del Reino de Dios en las culturas

-          los esfuerzos de las personas que encuentran en sus creencias religiosas el impulso para su compromiso histórico

-          el nacimiento de la comunidad eclesial

-          el testimonio de personas y comunidades que anuncian a Jesucristo con la santidad de sus vidas” (DA 374).

      “El Espíritu de Dios fue conduciéndonos, suave pero firmemente, hacia la meta” (DA 547).La Iglesia quiere ponerse en estado de permanente misión.”Llevemos nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas, seguros que la Providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas.” (DA 551).

      Este testimonio  hermoso de los obispos nos alienta a creer que un nuevo mundo es posible en la fuerza del Espíritu renovador. Estos aportes sobre el Espíritu pueden enriquecer mucho nuestro PPMI.

5. ASPECTO ECOLÓGICO EN LA MISIÓN

a. En el PPMI

      El misionero de formación occidental, y por lo tanto antropocéntrica, en el diálogo con las culturas indígenas aprende a valorar el Medio Ambiente para adquirir una nueva sensibilidad ecológica. Tiene que cambiar su cosmovisión si quiere acompañar a los pueblos indígenas, pues todos ellos conciben la naturaleza como un ser vivo, matriz y compañera del ser humano.

      b. En el DA

Sorprendentemente, el DA da mucha importancia al tema ecología. Reconoce que los pueblos indígenas en su relación con la naturaleza están mucho más avanzados que nosotros: “Las culturas indígenas se caracterizan, sobre todo, por su apego profundo a la tierra y por la vida comunitaria, y por una (gran en vez de cierta) búsqueda de Dios” (DA 56). Valora la apreciación indígena de la vida en sus diversas manifestaciones además de la vida humana: “De ellos valoramos su profundo aprecio comunitario por la vida, presente en toda la creación, en la existencia cotidiana y en la milenaria experiencia religiosa, que dinamiza sus culturas” (DA 529), asi como “su amor a la madre tierra como fuente de alimento, casa común y altar de compartir humano” (DA 472).  Siempre vuelve al núcleo, la vida, que los pueblos indígenas han descubierto como manifestación de la presencia y más aún, del amor de Dios (“el amor da vida” dice Benedicto XVI) en el medio ambiente: “Con los pueblos originarios de América, alabamos al Señor que creó el universo con espacio para la vida y convivencia de todos sus hijos e hijas y nos lo dejó como signo de su bondad y de su belleza. También la Creación es manifestación del amor providente de Dios; nos ha sido entregada para que la cuidemos y la transformemos en fuente de vida digna para todos. Nuestra hermana, la madre Tierra, es nuestra casa común y el lugar de la alianza con Dios con los seres humanos y con toda la Creación. Desatender las mutuas relaciones y el equilibrio que Dios mismo estableció entre las realidades creadas, es una ofensa al Creador, un atentado contra la biodiversidad, y, en definitiva, contra la Vida. El discípulo misionero, a quien Dios le encargó la Creación, debe contemplarla, cuidarla y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador”.

También en el medio ambiente se debe trabajar por una síntesis como entre la diversidad de las culturas: “La mejor forma de respetar la naturaleza, es promover una ecología humana abierta a la trascendencia que… sigue la indicación paulina de recapitular todas las cosas en Cristo y de alabar con Él al Padre (cf. 1 Cor 3, 21-23)”. (DA 125-126).

Entre los valores de los indígenas en la ecología humana, los obispos señalan:

Ø      Apertura a la acción de Dios por los frutos de la tierra,

Ø      El carácter sagrado de la vida humana

Ø      El sentido de solidaridad y la corresponsabilidad en el trabajo común

Ø      La importancia de lo cultural

Ø      La creencia en una vida ultra terrena (DA 93).

“En AL y el C. se está tomando conciencia de la naturaleza como herencia gratuita que recibimos para proteger, como espacio precioso de convivencia humana y como responsabilidad cuidadosa del señorío del hombre para bien de todos” (DA 272).

Propuestas del DA (474):

ü      Evangelizar a nuestros pueblos para descubrir el don de la creación, sabiéndola contemplar y cuidar como casa de todos los seres vivos y matriz de la vida del planeta

ü      Apoyar a las poblaciones más frágiles y amenazadas  en sus esfuerzos para lograr una equitativa distribución de la tierra, del agua y de los espacios urbanos.

ü      Buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario

ü      Empeñar nuestros esfuerzos en la promulgación de políticas públicas y participaciones ciudadanas que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza

Esta herencia, a veces frágil e indefensa ante los poderes económicos y tecnológicos, convierte a los misioneros en defensores de la vida y del ambiente (DA 472) y en profetas de la vida (DA 471), una nueva misión.

 

 

 

 

 

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