Ministerio Sacerdotal Frente a la cultura Guaraní

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Jueves, 29 de Septiembre de 2016
 

El trabajo Ministerio Sacerdotal Frente a la cultura Guaraní contiene cinco capítulos, de los cuales, los tres primeros tratan netamente del mundo guaraní. El primer capítulo describe la concepción de Dios – Tumpa. El segundo desarrolla la noción del Ipaje,  el sacerdote guaraní. El tercero trata sobre la misión del Ipaje, su actuación y sus enseñanzas al pueblo. 

 

En el cuarto capítulo,  desarrollara el concepto general del sacerdote, en las comunidades primitivas de las grandes religiones, en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento, y en los documentos  de la Iglesia. Y en el último capítulo, uniendo el mundo indígena con la vida de la Iglesia, descubre la relación que hay entre el Ipaje y el sacerdote católico. Finalmente ofrece algunas propuestas pastorales.

 

Para el pueblo Guarani del Padre Lino, Dios se llama Tumpa, que es un ser supremo,  dueño absoluto de todo. Creen que Tumpa es el único ser de quien proceden todos los hombres y todos los demás seres. El Dios (Tumpa) que no abandona nunca a sus hijos. Autor no pretende definir ni dar un  concepto acabado de Tumpa, porque como dice Pai Lino a Tumpa se le conoce por experiencia en la vida diaria y es imposible  definirlo; es simplemente Dios. Tumpa está en todas partes y se manifiesta al Guaraní a través de sus criaturas: plantas, lluvias, rayos, truenos, animales, sol. Pero como aclara Padre Lino el Guaraní no adora al sol mismo, sino cree que Tumpa se manifiesta a través del sol.  Sobre todo, Tumpa se manifiesta a través del sueño.

 

El personaje muy importante para el pueblo Guarani del Padre Lino es el Ipaje o chamán (como dirían los no indígenas) que tiene conocimiento espiritual. Es la persona más culta de la comunidad que siempre conoce la historia, las tradiciones, las costumbres, su religión y su cultura. El Ipaje sabe detectar las causas  de las enfermedades y curarlas, y  tiene autoridad moral sobre toda su gente. Por eso es la persona más respetada dentro de su entorno. El Ipaje es una persona que busca el bien para toda su gente y hace el bien sin mirar a quién. Para el Ipaje lo importante es cumplir la voluntad del Tumpa,  por eso procura siempre vivir en constante comunicación con Tumpa;  vivir en armonía con sus hermanos y con la naturaleza.

Como cuenta Padre Lino  el Ipaje  es elegido por Tumpa a través: a) el sueño, b) la caída del rayo (por la persona elegida) o c) por la transmisión hereditaria.  Tumpa se manifiesta de diferentes maneras; una de  ellas es  en el “sueño”. La persona elegida sueña con Tumpa, y en su sueño habla con Tumpa y   éste la elige para una misión de cuidar al pueblo del mal El Ipaje recibe  la sabiduría a través de la transmisión y apropiación de fuerzas transcendentales. Con el transcurso del tiempo, el Ipajé va adquiriendo más experiencia, más conocimientos y se va perfeccionando más. Pero para eso tiene que vivir como Ipaje,  cuidarse mucho, porque de lo contrario perdería todo lo que Tumpa le había dado y sus oraciones no tendrían ya valor como antes.

La caída del rayo sobre la persona elegida es la otra forma de  llamada de Tumpa para ser Ipaje. La persona elegida es alcanzada por el rayo y  al ser tocada por el  impacto queda inconsciente. La tercera forma de ser  Ipaje es por la transmisión hereditaria.  

 

El Ipaje por ser una persona elegida por Tumpa tiene una gran misión de curar de enseñar y de profetizar. La misión del Ipaje no es solamente la de curar la salud física, sino también la salud moral y espiritual de su pueblo. Sobre todo hacer sentir la presencia del Tumpa en el pueblo, por eso,  además de la misión de enseñar a su gente,  tiene el  conocimiento del bien que viene de Tumpa

 

En la secunda parte de su libro Padre Lino analiza concepto del sacerdote en diferentes religiones y en los documentos de la iglesia. El término sacerdote puede variar, pero en general y desde un punto de vista cultural, el sacerdote es aquel que ejerce como intermediario entre el ser humano y la divinidad. La Iglesia Católica considera el sacerdocio como una vocación o llamada de Dios.  Las distintas concepciones que aparecen en la historia de las religiones sobre la figura y función sacerdotales. El sacerdocio del Antiguo Testamento llega a su plenitud con el sacerdocio definitivo de Cristo y los valores del Antiguo Testamento cobran su vigor únicamente en Cristo, que los cumple superándolos.

 

Los documentos de la Iglesia Latinoamericana confirman que  a lo largo de la historia de cada pueblo del mundo se van descubriendo diferentes formas de funciones sacerdotales,  según la cultura y la forma de relacionarse con Dios,  de cada pueblo. Los documentos de la iglesia plantean una evangelización de las culturas, no como “un proceso de destrucción sino de reconocimiento, consolidación y fortalecimiento de dichos valores, una contribución al crecimiento de los gérmenes del Verbo presentes en las culturas. Los pueblos indígenas son fruto de las semillas del Verbo que estaban ya presentes y obraban en sus antepasados.  La inculturación del evangelio supone el reconocimiento de esos valores evangélicos

 

A continuación el libro describe  la relación del mundo  Guarani con el mundo cristiano católico. Autor compara el concepto de Dios en las dos tradiciones. La concepción de Dios – Tumpa en el mundo guaraní es la creencia en un ser supremo, Dios único y creador de todo, bondadoso, todopoderoso, justo, protector,  que es vida y que da vida. Así también,  encontramos en el mundo cristiano católico la creencia en un Dios creador. Reflexionando y analizando más profundamente la cosmovisión guaraní y el mundo católico, recubrimos otras relaciones que hay entre ellos que  Dios es amor.   Jesús enseña con mucha autoridad. También entre las enseñanzas del Ipaje encontramos el respeto, cuidado y defensa de la vida, fidelidad a Dios, no mentir, no matar, no hacer daño a los demás, practicar la solidaridad, vivir en comunidad, vivir en armonía con Tumpa, con los hermanos y con la naturaleza

 

Entre las enseñanzas de Jesús y el Ipaje, si no hay coincidencia absoluta, por lo menos las hay en su mayor parte. Ambos apuntan a un solo fin: un mundo de justicia, de amor, de paz, de solidaridad, de igualdad, de hermandad, donde no haya ricos ni pobres, explotados ni explotadores, etc.

 

Finalmente el autor propone algunas ideas para encarar los desafíos y retos que tenemos que afrontar, tanto la Iglesia como el mundo indígena:

 

·   Para que haya una inculturación del evangelio en el  mundo indígena, primero tenemos que reconocer que todos somos hijos e hijas de un mismo Padre, único Dios, creador del cielo y de la tierra, quien tuvo desde siempre para todos sus  hijos e hijas un proyecto de amor, de vida, de salvación, que se iba revelando de una manera económica a lo largo de la historia de salvación y que esta redención llegó a su plenitud con Jesucristo.

 

·   La Iglesia debe asumir su misión evangelizadora de hacer presente a Jesús en medio del mundo indígena con una evangelización integral que, respetando la identidad cultural de cada etnia, ayude a las comunidades para que alcancen la plenitud de vida que les corresponde conforme al proyecto de Dios.

 

·   Que los evangelizadores (sacerdotes, religiosos, religiosas, etc.) de la tierra de misión con el mundo indígena, sean capaces de descubrir las semillas del Verbo en las culturas indígenas, en especial en el ministerio del Ipaje (en el caso de los guaraní),  porque ellos son los elegidos por Tumpa-Dios y son conocedores de la historia de su pueblo, las tradiciones, las costumbres de su cultura y de su religión; así podrán potenciar los valores evangélicos, y purificarlos de todo aquello que atenta contra la voluntad de Tumpa-Dios.

 

·   Que la Iglesia se ocupe más de la formación del clero nativo de nuestro país. Porque mientras no exista un sacerdote autóctono, es signo de que el evangelio no se ha inculturado totalmente en el mundo indígena, por eso todos debemos comprometernos para que sea realidad lo escrito en los documentos eclesiásticos que hemos analizado a lo largo del desarrollo del tema. Así surgirá el nacimiento de las Iglesias particulares indígenas con jerarquía  y organización autóctona, adecuada a una vivencia cultural propia de la fe, en comunión con otra Iglesias particulares y fundamentalmente con el Primado de Pedro.

 

·   Que se luche siempre por la unidad en la diversidad, así como Jesús lo hizo; Él anunció el reino a las personas con las que se encuentra, sin distinción de clases, culturas, nacionalidades, religiones, ideologías, etc.

 

·   Que se mantenga siempre el diálogo, porque mediante este medio,  ambos se fortalecerán, si se abren con sinceridad y disponibilidad, a fin de enriquecerse mutuamente.

 

·   Que Jesucristo, “camino, verdad y vida”, sea para todos un camino por donde vamos en búsqueda de la tierra sin mal.

 

 

Terminado tengo que reconocer que el libro Ministerio Sacerdotal Frente a la cultura Guaraní es un aporte valioso para nuestra literatura sobre los pueblos indígenas. Es un moderno tesoro de la Cultura Guaraní. Más aun es un tesoro porque el autor ha crecido en la cultura oral y  el conocimiento sobre su pueblo intenta traducirlo en la cultura escrita. Por eso verán Ustedes, leyendo el libro, que algunas veces el autor vuelve a la misma idea que ya ha desarrollado anteriormente. Pero justamente tenemos que leer este libro también con lentes de la cultura oral y no con lentes de la escritura de nuestra cultura occidental.

 

 

 

 

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