Desalojo de la comunidad indígena Sauce

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Jueves, 22 de Junio de 2017
 

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German Hutz, una persona nerviosa, no hay que enojarla. En la zona de Kanindeju tiene mas de 20 mil hectàreas de sojas, según publicaciones de CLARIN, periodico argentino, de la linea de los sojeros y el agronegocio. Según nos dijeron en la zona de Kanindeju, es consuegro del Vice Presidente de la República, Juan Afara. Es pariente muy cercano. Opera desde la Vice Presidencia de la República para que los indígenas de Sauce sean desalojados. Pero no es todo. Es también amigo personal del Presidente de la República, Horacio Cartes. German Hutz opera desde Mburuvicha Róga a favor de sus intereses: pedir el desalojo de los indígenas Ava Guarani, por ahora, de la Comunidad Sauce.

Estos indígenas fueron ya expulsados de sus tierras durante la construcciòn de la hidroelectrica Itaipu. Por suerte -hace un tiempo- las tierras de la comunidad no fueron inundadas. Los líderes, al no tener comunidad, y cansados de estar deambulando, regresaron al lugar donde siempre estuvieron. Se ubicaron en un área. Pronto fueron amenazados por el "nuevo dueño", German Hutz. Este señor se hizo propietario, no sabemos cómo, de varias miles de hectáreas de tierras, iincluyendo tierras indígenas. Buscó que el INDI trasladara a los indígenas del lugar. Los indígenas resistían. Allí está el cementerio y el templo sagrado. Se ubicaron en un lugar donde había agua, incluso, según algunos datos, en un pedazo de tierra que sería un excedente fiscal. Pero el señor Hutz estaría cultivando soja también en tal excedente fiscal. Los indígenas ya fueron desalojados. Están esparcidos por los montes. Pero justo los montes donde están pertenecen a la Reserva de Limoy, de Itaipu. Y en la tarde de ayer, los guardias de Itaipu al percatarse de la presencia indígena, que huian de la policía, dieron un toque de alerta. Y sonó la alarma. Los guardías también están para sacarlos del monte donde están escondidos. Mientras tanto los tractores de German Hutz ya derribaban las casas e hicieron movimiento de suelo.

En un día borraron cualquier vestigio de una comunidad indígena, con policías, peones y fuego. ¿Dónde irán? Cuentan las hermanas "Siervas del Espíritu Santo", que una tarde antes llegaron personas con saco y corbatas para ofrecer a los indígenas unas cincuenta hectáreas en un esteral y 50 millones de guaraníes, de parte de German Hutz. Los indígenas no aceptaron. En la noche del jueves, los indígenas decidieron llevar a los niños, mujeres, ancianos y los enseres que podían, a un monte no tan lejos del lugar. Tenían miedo porque "la policía siempre fue muy violenta con nosotros", dijeron. Es por eso que el ejercito policial no encontró personas. Y fue por eso también que el comisario que comandaba la operación ordenó un rastrillaje en los montes cercanos.

El INDI, rectora de la política indigenista, que debía aplicar las leyes y protocolos para el buen trato con las comunidades indígenas, también llegó para el desalojo. Pero sus dos camiones de cargas con los que pensaba tirar a los indígenas en cualquier lugar, regresaron vacios. Paraguay se expone de nuevo a ser denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Además de un claro atropello a la dignidad indígena, atropello al territorio tradicional Ava, se observa una acción racista de las autoridades para satisfacer el hambre, esta vez, del sojero German Hutz.

 

 

 

 

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