Nuestras Manifestaciones: Signo de Refundación

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Jueves, 22 de Junio de 2017
 

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Un artículo de Leonardo Boff que me llegó por internet justamente un  día después de nuestra Huelga General el día 26 de marzo, me ha llevado a esta reflexión. Este día, el pueblo paraguayo ha manifestado que es capaz de articularse en su diversidad de organizaciones, tanto a nivel del interior como de la ciudad. Esto da a pensar mucho.

Pensando en nuestras raíces, tenemos que reconocer que surgimos de un emprendimiento colonial como todos los demás pueblos latinoamericanos, con ningún propósito de respectar la población que habitaba estas tierras y tampoco de fundar un nuevo pueblo soberano y autónomo.

Una sabiduría conocida nos recuerda que cuando hemos llegado al fin de un camino, es hora de buscar un nuevo camino; esa es la hora de una refundación de nuestro pueblo. Refundar es emprender un camino nuevo, y siempre se busca el mejor, ya que el ser humano suele vivir con grandes sueñosutopías. Si en la época colonial fuimos fundados como una empresa de otros, hoy queremos refundarnos como pueblo, como sociedad, como democracia. Esta nueva consciencia es el comienzo de un cambio de época, pues “nada es más fuerte que una idea en el momento que se pone en práctica.” 1

Da la impresión que las multitudinarias manifestaciones están anunciando cierto cansancio de este tipo de sociedad que tenemos: corrupta, con una democracia de baja intensidad, con una política para los ricos y otra para los pobres, etc. Queremos un Paraguay que esté a la altura de la nueva consciencia que está emergiendo en nosotros, una consciencia de la unidad en la diversidad, de la  naturaleza como compañera solidaria y amiga, de la creatividad de nuestra cultura y del sagrado patrimonio que es nuestro pueblo: alegre, incluyente, contemplativo, sabio y místico.

Pues todavía no existe, y nunca ha existido, aquel Paraguay que sueña y soñaba el pueblo paraguayo en su imaginario. El Paraguay que sueña cada uno, es un producto de su propia cultura. Han construido un país diferente a lo soñábamos: soñamos con un país soberano, libre, justo, fuerte y sobre todo alegre y feliz. Pero ahora, en las manifestaciones intentamos visibilizar este sueño, este imaginario nuestro. Nos hemos ido a la calle porque queremos otro país, un Paraguay que se aproxime más a nuestros sueños.

La refundación del Paraguay se debe iniciar con lo más auténtico nuestro: nuestra cultura propia, cultura paraguaya. Solamente desde nuestra cultura seremos capaces de descubrir nuestras infinitas posibilidades de hacer una nueva historia paraguaya. Parece que está impulsada por una poderosa corriente de creatividad, la que posibilita liberarnos de las estructuras de dependencia, de sometimiento y de humillaciones. De ese modo nuestro Paraguay  se salvaría de la mediocridad de imitar a otros, supuestamente “mejores”. Somos capaces des proponernos a nosotros  mismos a presentarnos ante el mundo con los contenidos y  valores de nuestra propia cultura.

No debemos mirar atrás, sino adelante e intentar a ver cómo podemos refundar un Paraguay para una nueva época, una época planetaria, centrada en la vida, (biocéntrico), no en el ser humano (antropocéntrico).

Y las múltiples manifestaciones ¿no serían un signo que anuncie aquel sueño del pueblo paraguayo, que ha heredado de los primeros habitantes los que soñaron con una “Tierra sin Mal”?

                                                                                              Margot Bremer rscj

 


1 Chateaubriand (1768-1848)

 

 

 

 

 

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