Nuevo concepto de misión en el Documento de Aparecida

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Miercoles, 20 de Septiembre de 2017
 

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“La Iglesia quiere estar en estado de permanente misión:

Llevemos nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo,

sin miedo a las tormentas, seguros que la providencia de Dios

nos preparará grandes sorpresas… “ (DA 551).

 

Recordamos que los obispos de Aparecida dieron mucha importancia a la misión.

En tiempos nuevos hay nuevos desafíos que hay que tener en cuenta como:

 

1.       Consciencia de vivir en un cambio de época (DA 44)

2.       Apertura al pluralismo

3.       Valoración de la diversidad

4.       Necesidad de discernimiento

5.       Necesidad de aprender a dialogar

6.       Necesidad de interculturalidad

7.       Inclusión de la ecología

8.       Renovada opción por los pobres

9.       Conocimiento del Plan de Dios

10.   Apertura al Espíritu de Dios

 

  1. Según nuestro esquema VER –ILUMINARACTUARpartimos siempre  de un análisis de la realidad indígena en la región concreta: la influencia de los valores y anti-valores de la sociedad de los “blancos”, los cambios que han producido en el modo de estar y vivir, en la cosmovisión, en los conceptos  económicospolíticos, sociales, espirituales, éticos, etc.
  2. El pluralismo de culturas, cosmovisiones  y civilizaciones es bueno. La diversidad es inherente a la creación. Es para complementarse y enriquecerse. Pero es necesario un cambio conceptual: ni una cultura, ni una religión, ni un gobierno es perfecto: si no existe la consciencia de sentirse parte de un todo, nada cambiará.
  3. Mediante el discernimiento se aclara lo que es esencial, lo que lleva a más vida, y lo que es transitorio, incluso dañino a largo plazo, para la vida comunitaria e individual (Dtr 30,1-15; DA 13).
  4. Buscar los signos de los tiempos de la nueva época la que está asomándose, y colaborar con ellos. El criterio siempre es vida-muerte.

 

Pluralismo,  Diversidad y Discernimiento

Hoy la iglesia tiene consciencia que“No somos un mero Continente, apenas un hecho geográfico con un mosaico ininteligible de contenidos. Tampoco somos una suma de pueblos y de etnias que se yuxtaponen. Una y plural, América Latina es la casa común, la gran patria de hermanos “(DA 525).  Constatamos que es una utopía aún, a la cual estamos desafiados de crear un lugar. Esta casa común está  habitada por una “pluralidad étnica y cultural”.  (DA 520). Aparecida habla de una “síntesis dinámica “, en la cual el Evangelio se ha transformado en un elemento clave. Hoy, seis años después de Aparecida, lo entendemos en nuestro contexto de pluralismo como la articulación de los diversos pueblos, naciones, culturas, etnias, cosmovisiones, religiones en comunicación mediante el diálogo, en el cual cada interlocutor se siente parte de un todo. Es el sentido profundo de la  reciprocidad (jopoi) de los guaraníes. Los obispos recomiendan que lo diverso, antes fue considerado por la iglesia como obstáculo, ahora puede ser  una  posibilidad  de que esta diversidad pueda converger en una síntesis que…sea capaz de proyectarla en un destino histórico común.” (DA 43). Hoy Aparecida afirma que “la diversidad no significa amenaza, no justifica jerarquías de poder de unos sobre otros, sino diálogo desde visiones culturales diferentes, de celebración, de interrelación y de reavivamiento de la esperanza” (DA 97)Reconoce la gran dificultad de “no lograr reunir el conjuntos de todos los significados de la realidad en una comprensión unitaria (holística) que le permita ejercer su libertad con discernimiento y responsabilidad” (DA 42).

                Pero el mundo converge hacia esta nueva unidad en la diversidad. “La misma vida”, dice Pablo Suess, nació de la diversificación de las especies, y se generó y se generará solamente en el encuentro con otros, no consigo mismo1. Las diversas respuestas a la vida no se dan por casualidad. Cada una es una participación en la creación del mundo, ya que en este mundo  los pueblos y etnias defienden su identidad siempre en contraposición con la alteridad” (dito), y así crecen y se desarrollan.

                El discernimiento tan importante entre los caminos de la vida y de la muerte, los obispos lo expresan como servicio a la vida, a Cristo mismo  quien quiere que lleguemos unidos a la plenitud de  Vida (Jn 10,10), y como servicio a la Iglesia que es la Asamblea grande, la comunidad de los que se comprometen con el Proyecto de vida de DiosExpresan los obispos en su documento que “mediante el discernimiento de la voluntad (del Proyecto/Plan) del Padre…reflejar al Señor en su modo de pensar, de sentir, de hablar y de comportarse en medio de los hombres” (DA 187).

                Los obispos insisten en una renovada opción por los pobres, lamentandonuestras débiles vivencias de esta opción en el pasado (DA 100 b). Yo diría que no se trata siempre de la pobreza material, sino también puede ser una “pobreza jurídica”, desamparados, indefensos desprotegidos de su justos y legales derechos. Advierten que “si cerramos los ojos ante estas realidades, no somos defensores de la vida (del reino)  y nos situamos en el camino de la muerte”…ya quela falta de vida en nuestros hermanos y hermanas contradice al Proyecto de Vida de Dios” (DA 358).

                Cada día tomamos más consciencia que los signos de la vida nueva, de la época nueva, hoy y antes, no surgen del centro sino de la periferia de la sociedad. Pues estos signos de vida emergen justamente del  “andar por las sombras de la muerte (DA 350).

Respecto a la ecología, Aparecida habla de una verdadera auto-evangelización, cuando declara que e es urgente una nueva ubicación del ser humano en el cosmos y la naturaleza con una visión cambiada  “para descubrir el don de la creación, sabiéndola contemplar y cuidar como casa de todos  los seres vivos y matriz de la vida del planeta…nuestra tierra y sus recursos, para que pueda rendir todos sus frutos en su destinación universal, educando para un estilo de vida de solidaridad y austeridad solidarias” (DA 474.a). Los pueblos indígenas tienen esa visión y la viven desde milenios. Podríamos aprender de ellos pero parece que ellos, quizás por desesperación e impotencia de poder seguir viviéndolo hoy, se adaptan a nuestro concepto mutilado de ser los  dueños de la naturaleza  y de que sus recursos son una mera mercancía.

Hasta ahora se ha hablado solamente de la Inculturación en la Iglesia. Hoy se habla más de una Interculturalidad, término que se acuñó después de Aparecida. Pues a partir del ejemplo del  nuevo paradigma eco-pastoral  gracias al aporte indígena y científico, debería cambiar también

nuestra relación con los indígenas como interlocutores de diferentes aportes y dones que intercambiamos para enriquecernos mutuamente. Se trata de un encuentro entre culturas diversas, cada una con su especifidad y con sus límites y lagunas. No hay más inferioridad y superioridad, sino igualdad dentro de la diversidad.. La interculturalidad “no admite más el eurocentrismo de una inculturación que busca ocupar el corazón de las culturas con el mensaje del Evangelio monoculturalmente interpretado e institucionalizado”. El planeta está en vía de transformación hacia un mundo  multicéntrico y pluripolar. Todos nos necesitamos, nos desafiamos nos enriquecemos nos revitalizamos unas culturas a otras, estamos entrando en un proceso de la inculturación hacia la interculturación.

Antonia Potente describe ese proceso poéticamente:

“La interculturación…es la capacidad de dejarse habitar por otros criterios de la vida , otras inspiraciones, otros conceptos. La inculturación fue solamente una puerta que abrió la Iglesia a nuevos rasgos del misterio y la introdujo en la experiencia apofática de lo desconocido, que es como el espíritu, aliento que le permite vivir…y la misión se vuelve intercultural , escucha mutua, complicidad con la sabiduría de otros/otras, para encontrar y garantizar a la vida un destino diferente. La experiencia misionera es siempre la experiencia mística de la diversidad revelada. No más simplemente guardada, conservada, sino revelada, una nueva exposición de Dios en una historia en que las identidades han mostrado sus rasgos particulares , han tomado la palabra y la fuerza de la interpretación, han recobrado su autoestima, y han hablado y siguen hablando y buscando en otro mudo. Si la iglesia se confronta con su estilo misionero, tendrá que redescubrir su vida su quehacer práctico y teórico, como una oda a las diversidades y todo lo que en ellas caben. Las culturas, los géneros, las religiones y cada biodiversidad.”2

 

 

 

 

 


1Pablo Suess, Asamblea General de Amerindia en Panamá, julio 2008

2A. Potente, Evangelio, Misión, Inculturación, Intento hermenéutico, en: Tejiendo redes de vida y de esperanza, Amerindia, Bogotá, 2006, 412-13

 

 

 

 

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