Gladys Ramírez In Memoriam

Compartir este link

Jueves, 01 de Enero de 2015
 

Se fue definitivamente nuestra querida compañera y amiga del equipo de CONAPI (Coordinación  Nacional de Pastoral  Indígena), sin que pudiésemos despedirnos de ella en vida. Era una verdadera compañera, la que sabía acompañar a otr@s, y su repentina ausencia deja un gran hueco entre nosotr@s los del equipo de la oficina CONAPI. 

Llevaba medio año con nosotr@s, aunque tod@s ya la conocíamos de antes como comunicadora en la CEP (Conferencia Episcopal Paraguaya), una planta más abajo en el mismo edificio (Alberdi 782). Siempre habíamos deseado que formara parte de nuestro equipo, sueño también compartido por ella. Finalmente, se dio la oportunidad hace unos meses. Estando en la fase de inserción y aprendizaje, ella rápidamente se hizo parte de nuestro equipo, reconociéndose alegre y humildemente como alumna de cada un@.

Con su sola presencia, intensa y alegre, ella consiguió animar y contagiarnos para buscar y redescubrir siempre la parte positiva de la vida. Su disponibilidad no tenía límites: siempre se ofrecía para cualquier recado, por más insignificante que sea. Estaba consciente de que podría caer “pesada” con tantos ofrecimientos; por eso, ella misma de antemano pedía comprensión para esta actitud suya, solicitando aceptarla como algo que le salía del corazón y le hacía muy feliz. Los detalles femeninos que ella tenía con cada un@, nos llevaban a una gran admiración de su creatividad inagotable que manifestaba ternura y cariño.

Después de una intensa jornada de dos días con representantes de los equipos misioneros diocesanos de CONAPI, ella – como de costumbre – se ofreció ir a la madrugada del día siguiente, a representar a CONAPI en la reunión de ACHA (Articulación Chaqueña) en Filadelfia /Chaco.

Ella tenía la oportunidad de viajar con un grupo de misioneros chaqueños, pero prefirió acompañar en su autito al coordinador del ACHA y ex compañero suyo de la universidad, para poder cebarle el mate por el camino.  El viaje se inició entre sorbitos de mate y  risas, gracias al buen ambiente que Gladys  sabía crear enseguida.

Ella debía quedarse en el asiento delantero al lado del conductor, pero un tercer integrante y único sobreviviente del trágico accidente, quería cambiar de asiento. Y así los dos compañeros, con el mismo apellido, en el momento menos pensado, fueron arrancados de la vida en un viaje sin retorno (la causa fue un desperfecto del autito).  Había llegado la hora para Gladys: ella estaba preparada para salir definitivamente de nuestro lado, sin despedirse de nadie, murió en plena misión, en plena disponibilidad, en plena alegría, en pleno viaje,… Pero ella deja en tod@s nosotr@s su testimonio de que es posible ver el mundo de otra manera; además, nos dejó  la gran herencia de continuar su modo de mirar, pensar, experimentar y vivir la vida.

Gracias, Gladys, por tu vida entre nosotr@s. 

 

 

 

 

Publicar Comentario

 

Nombre:

Ciudad:

Email:

Comentarios:

 


  Ingresa el Codigo de arriba