LA IGLESIA APRECIA A LOS PUEBLOS INDÍGENAS (DA)

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Miercoles, 20 de Septiembre de 2017
 

 

Después de 500 años de encubrimiento, primero la Conferencia de Santo Domingo  “re-descubre” a los indígenas. En su Documento había dedicado un gran espacio a ellos, reconociendo las injusticias y los consecuentes sufrimientos que se les ha imputado. También por primera vez en un Documento del CELAM se habla de una “pastoral inculturada”. Se esperaba de Aparecida una continuación y un paso más adelante en aquel proceso comenzado, pero el Discurso Inaugural del papa Benedicto XVI parecía poner fin a esta expectativa1. Sin embargo, ocurrió lo contrario: la infeliz expresión del papa provocó en toda América Latina una inesperada reacción, tanto de parte de muchos grupos indígenas como incluso de algunos Gobiernos, lo que contribuyó durante la Conferencia dar más énfasis a la cuestión indígena, tomando una postura clara en favor de ellos.
Gracias a este incidente inicial, hoy tenemos en el DA una especial dedicación a las culturas indígenas y su nuevo rol en la sociedad latinoamericana
La palabra “indígena” aparece en el DA 32 veces y “pueblos indígenas” 7 veces. Ellos están presentes de manera especial en el análisis de la realidad (88-95) y en las indicaciones pastorales (548-550). También se les menciona a los pueblos indígena, en forma general, junto con los afrodescendientes; siempre en el sentido de apoyo, afirmación y gran valoración (56, 65, 75, 101, 112, 143, 416, 492).
1. Diferentes Relectura del Pasado
Es importante la relectura del pasado pues es la llave de comprensión de la situación presente y la orientación para el futuro. Tenemos aquí dos diferentes interpretaciones del primer encuentro entre la cultura cristiana y la indígena, desde donde arrancó la primera “Evangelización”.
El discurso de inauguración de Sto. Domingo por el Papa Juan Pablo II en 1992 fue más fiel a la realidad histórica que el de Benedicto XVI, cuando el primero habló de 
“los atropellos cometidos contra los indígenas en la época de la conquista”, y de los “enormes sufrimientos infligidos a los pobladores de este continente durante la época de la conquista y la colonización”. Valientemente reconoció “con toda verdad los abusos cometidos, debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas hermanos e hijos del mismo Padre Dios”(Juan Pablo II, mensaje a los indígenas 12.X.92) 
En Aparecida Benedicto XVI habló de aquel encuentro de otra manera. El DA no repite las palabras de la inauguración papal sino toma postura frente al pasado con palabras precisas y claras: “El Evangelio llegó a nuestras tierras en medio de un dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas” (DA 4). Lamentablemente estos sufrimientos se han prolongado 500 años hasta nuestros días: ya que las “comunidades indígenas y afroamericanas en muchas ocasiones, no son tratadas con dignidad e igualdad de condiciones….(DA 65).
2. Nuevos Tiempos
El hecho de que los obispos no continuaron  la línea inaugurada por el Papa se debe quizás al hecho de que ellos han tomado conciencia de que estamos en un cambio de épocas.
Entre los obispos hubo sensibilidad para este cambio y para la importancia de nuevos valores que favorecen una insurgencia indígena: “Vivimos una época cuyo nivel más profundo es el cultural” (DA 44). Con la toma de conciencia de algunos cambios significativos en este momento histórico, afirmaron: “Nos afligen, pero no nos desconciertan los grandes cambios que experimentamos” (DA 20). Han surgido fenómenos nuevos que repercuten en la realidad indígena, la amenazan y la desafían como por ejemplo la globalización, el surgimiento de una conciencia planetaria, la migración y movilidad humana, la exclusión institucionalizada, el individualismo, la fragmentación , el consumismo, el relativismo, la acumulación insultante de riquezas en manos de unos pocos que causa el creciente empobrecimiento de muchos, la violencia, la despredación y explotación indiscriminadas de los recursos naturales, etc. nos han convertido en una sociedad “despredatoria” (DA 473). 
Todo eso nos ha desorientado y ha cambiado nuestro modo de pensar, sentir, creer y actuar. Estos fenómenos de un giro de épocas nos indican que hay que volver a las fuentes y de esta forma se vuelve la mirada hacia los pueblos originarios que han mantenido su sabiduría, su fe, su identidad, su tradición cultural, a pesar de más de 500 años de marginación, discriminación, desprecio y mal trato. En estos tiempos de vuelta a las raíces, el DA encuentra en los pueblos indígenas la matriz de la identidad latinoamericana: “Los indígenas constituyen la población más antigua del Continente. Están en la raíz primera de la identidad latinoamericana y caribeña…”(DA 88).
Mientras que la identidad de muchos pueblos no-indígenas ha entrado en crisis en el momento actual, una mayoría de los pueblos originarios están reforzando su cultura e identidad. ¿De dónde sacan esta tenacidad? El DA menciona algunos ejes, como su relación con la tierra, su espiritualidad, su visión holística, su sentido comunitario.
3. Relación de los Indígenas con la Tierra
El DA desde sus comienzos reconoce que las “culturas indígenas se caracterizan, sobre todo, por su apego profundo a la tierra”  (DA 56) y profundiza en el valor que contiene esta relación, una relación vivencial, dialogal y en reciprocidad; destaca especialmente  “su respeto a la naturaleza y el amor a la madre tierra como fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano” (DA 472). Gracias a este testimonio indígena, en América Latina y el Caribe “se está tomando conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger, como espacio precioso de la convivencia humana y como responsabilidad cuidadosa del hombre para el bien de todos.” (DA 471). Pero cuando los obispos proponen “buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica ecología natural y humana…..que supere la lógica utilitarista e individualista” (DA 474c) se olvidan de que ya existe desde milenios este modelo alternativo, presente en y vivido por los pueblos indígenas, de generación en generación. Gracias a la Sabiduría que han encontrado en su búsqueda del Proyecto del Creador de la tierra que habitan y del pueblo que son, ellos podían ser fieles a su modo de convivencia entre ellos y con la naturaleza desde miles de años antes de la llegada del blanco. Su relación con Dios y entre ellos, refleja la imagen  que han forjado de su Creador a través de los dones de la tierra (DA 93).
4. Sentido comunitario de los Indígena
El DA reconoce el valor del sentido comunitario indígena en medio de un sistema globalizante, marcado por el individualismo, consumo y la ambición capitalista. Expresamente menciona su vida comunitaria como una característica de ellos (DA 56).  Más adelante explicita este sentido comunitario que no se reduce a la convivencia humana solamente sino a una convivencia con toda la Creación, a partir de una espiritualidad religiosa-cósmica: “De ellos valoramos su profundo aprecio comunitario por la vida, presente en toda la creación, en la existencia cotidiana y en la milenaria experiencia religiosa, que dinamiza sus culturas” (529). En estos valores comunitarios la Iglesia descubre las “Semillas del Verbo”.
 
5. Las Riquezas y los Valores humanos de los Indígenas
El DA enumera algunos valores de las culturas indígenas que en nuestra sociedad están escaseando cada día; entre ellos podemos señalar: 
Apertura a la acción de Dios por los frutos de la tierra,
El carácter sagrado de la vida humana,
La valoración de la familia,
El sentido de solidaridad
La corresponsabilidad en el trabajo común,
La importancia de lo cultural,
La creencia en una vida ultraterrena”. (SD 17).
 
Los obispos descubren que “actualmente el pueblo ha enriquecido estos valores ampliamente por la evangelización, y los ha desarrollado en múltiples formas de auténtica religiosidad popular” (DA 93).
Ya en Santo Domingo se había reconocido que “los pueblos indígenas cultivan valores humanos de gran significación” (SD 245), valores que “la Iglesia defiende…ante la fuerza arrolladora de las estructuras de pecado manifiestas en la sociedad moderna” (SD 243); “son poseedores de innumerables riquezas culturales, que están en la base de nuestra identidad actual” y, desde la perspectiva de la fe, “estos valores y convicciones son fruto de “las semillas del Verbo”, que estaban ya presentes y obraban en sus antepasados” (SD 345). Esta valoración de entonces, ha sido confirmado por Aparecida en su Documento (DA 92).
Hoy los Indígenas son protagonistas de su destino
La Iglesia ha tomado conciencia de la insurgencia de nuevos grupos sociales antes desapercibidos; entre ellos, los primeros son los grupos indígenas en diferentes regiones de nuestro Continente. Dice el DA: “Con la presencia más protagónica de la Sociedad Civil y la irrupción de nuevos actores sociales, como son los indígenas…,se está fortaleciendo la democracia participativa, y se están creando mayores espacios de participación política.  Estos grupos están tomando conciencia del poder que tienen entre manos y de la posibilidad de generar cambios importantes para el logro de políticas públicas más justas, que reviertan la situación de exclusión. (DA 75) Aquí en Paraguay tenemos las asociaciones de comunidades indígenas de la misma parcialidad, CAPI y de cierto modo también el ENCHACO: Esta insurgencia de los pueblos más marginados en la sociedad latinoamericana está bien vista por los obispos, lo perciben como un momento de Dios para “un nuevo Pentecostés eclesial” a través de este nuevo aporte:“Los indígenas y afroamericanos emergen ahora en la sociedad y en la Iglesia. Este es un kairós para profundizar el encuentro de la Iglesia con estos sectores humanos que reclaman el reconocimiento pleno de sus derechos individuales y colectivos, ser tomados en cuenta en la catolicidad con su cosmovisión, sus valores y sus identidades particulares, para vivir un nuevo Pentecostés eclesial” (DA 91). Sin embargo, para que esto ocurra, hace falta, por parte de la población mestiza y europea, una cierta descolonización de las mentes, del conocimiento, recuperando la memoria histórica, fortaleciendo espacios y relaciones interculturales, como condiciones para la afirmación de la plena ciudadanía de estos pueblos (cf. DA 93).
Situación actual de los Pueblos Indígenas
El DA refleja la preocupación de los obispos latinoamericanos por la situación actual de los pueblos indígenas y lo expresan en su documento: “Hoy, los pueblos indígenas y afros están amenazados en su existencia física, cultural y espiritual; en sus modos de vida; en sus identidades; en su diversidad; en sus territorios y proyectos. Algunas comunidades indígenas se encuentran fuera de sus tierras, porque éstas han sido invadidas y degradadas, o no tienen tierras suficientes para desarrollar sus culturas. Sufren graves ataques a su identidad y superviviencia, pues la globalización económica y cultural pone en peligro su propia existencia como pueblos diferentes” (DA 90). 
Su progresiva transformación cultural provoca la rápida desaparición de algunas lenguas y culturas. La migración está influyendo en el cambio de costumbres, de relaciones e incluso de la religión (DA 90).El ecocídio afecta de manera especial a los indígenas por su relación intima con la tierra. Aparecida lo tiene en cuenta cuando dice: “La devastación de nuestros bosques y de la biodiversidad mediante una actitud depredatoria y egoísta, involucra la responsabilidad moral de quienes la promueven, porque pone en peligro la vida de millones de personas y en especial el hábitat de los campesinos e indígenas, quienes son expulsados  hacia las tierras de ladera y a las grandes ciudades donde viven hacinados en los cinturones de miserias” (DA 473).
Propuesta de la Iglesia frente a esta Situación
Partiendo de la situación actual de los indígenas, “marcada por la exclusión y la pobreza” (DA 89), el DA habla de un nuevo surgimiento (“Insurgencia” dirían Eleazar López y Patricio Guerrero) o –en terminología occidental- de un “kairós”.tanto para la sociedad latinoamericana como para la misma Iglesia (91). Para una auténtica pastoral indígena, que nos interesa aquí, el DA indica cuatro puntos2:
1-En esta situación, la Iglesia brinda todo su apoyo, sobre todo referente a la defensa de sus territorios y de su identidad.
2-Este apoyo no se sobrepone al protagonismo de los/las propios/as indígenas, sino lo quiere incentivar.
3-El trabajo específico de la Iglesia es la Evangelización inculturada que se basa en la forma de diálogo intercultural, interreligioso, ecuménico (DA 95).
4-Los pueblos indígenas tienen y viven valores que pueden ser considerados como eje de otro mundo posible (DA 92, 93).
Cuando se habla de la necesidad de “promover más las vocaciones y los ministerios ordenados procedentes de estas culturas” (94b), no se menciona que debe ser de acuerdo a la realidad indígena, aunque anteriormente se puede interpretar con buena voluntad una frase en este sentido:”vemos con esperanza el proceso de inculturación discernido a la luz del Magisterio” (94a), si hubiera dicho “a la luz de la Biblia”, viviendo en cambio de época que obliga volver a la última raíz, hubiese sido todavía más iluminador. Lastimosamente no aparece en ningún apartado del DA la “Teología India” ni la “Teología Afro”, (ni “Teología de Liberación”, NI “TEOLOGÍA FEMINISTA”, NI “ECO-TEOLOGÍA”) que podrían aportar mucho en la búsqueda de una auténtica “inculturación” de la Iglesia en el mundo indígena. Pero el DA en sí es más pastoral que teológico3. Dice el no católico observador invitado a Aparecida, Josef Estermann4“el asunto de la Teología India es crucial para el proyecto de deshelenización de la teología cristiana (católica o protestante)”
El Documento afirma que el diálogo interreligioso se “fundamenta justamente en la misión que Cristo nos confió, solicitando la sabia articulación entre el anuncio y el diálogo como elementos constitutivos de la evangelización” (DA 237). El diálogo interreligioso, “compromiso y gracia” (DA 38) necesita conocimiento de las religiones, discernimiento teológico-pastoral y formación de agentes competentes. “Aunque no significa dejar de anunciar la Buena Nueva, pero con respeto por sus convicciones religiosas” (DA 238). El DA da una importancia inesperada al diálogo interreligioso para la construcción de una nueva humanidad al decir:”el diálogo interreligioso, además de su carácter teológico, tiene un especial significado en la construcción de la nueva humanidad: abre caminos inéditos de testimonio cristiano (mejor hubiera dicho:” testimonio de fe” así haría referencia a ambos interlocutores en el diálogo), promueve la libertad y dignidad de los pueblos, estimula la colaboración por el bien común, supera la violencia motivada por actitudes religiosas fundamentalistas, educa a la paz y a la convivencia ciudadana: es un campo de bienaventuranzas” (DA 239).

1 Las palabras textuales del papa son:” En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña” (DI 1). Benedicto XVI corrigió su declaración 10 días después en una audiencia general semanal.

2Tomados del artículo de Pablo Suess: “Nacer ya es caminar” que fue distribuido en la Semana Misionera 2007 a los participantes.

3 El término “teología” aparece solamente cinco veces (139, 337, 358, 456, 509) en el Documento, siempre en el sentido de una Disciplina de estudio, de interacción con otras disciplinas.

4 Josef Estermann: Iglesia católica y Pluralismo religioso y teológico en América Latina, en: Después de Aparecida ¿qué?, Cochabamba, Bolivia 2007, p.98

 

 

 

 

 

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